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Historia

Capítulo 7 7

Palabras:1654    |    Actualizado en: 30/01/2024

sde que operaron a

noche, comencé

mal episodio de mi vida y que creía que había olvidado al empeza

tenía. Joshua y Madeleine se habían entera

e aconsejó que me quedara en casa hasta que aquello aca

ua me ordenó

.

erlag para continuar con mi trabajo.

tuviera bien, no me im

so a hacer cosas. Tenía bastantes cosas atrasadas,

eñor Schmidt a varias reuniones

aqué el celular. A pesar de que mi hijo había vuelto

quedé mirando la foto que

la agenda del señor Schmidt y preparar la sala de reuniones

l principio de convertirme en secretaria, otro hombre dijo ser el

ando escuché el ascensor abrirse. Jos

isa se esfumó cuando observé que,

es para no tener que

e saludó una voz masculina. - Me

alguna grosería. Necesitaba el trabajo y por lo tanto, me l

días, señ

? - metió las mano

como aquel que dice. Además de que to

como si nos estuviéram

*

ef

mi figura esbelta y me percaté

xcesivamente voluptuosa. Su cabello castaño le llega por

e se lo había cor

o ovalado y facciones serenas. Tenía una nariz respingada y la

nalizan en manos delicadas. Tenía un tatu

gual que sus braz

me - me exigió

Por

iren como usted lo est

oy mirando? - me preguntó él, m

preparar para la reunión. Esta vez no pienso salvarle el c

spañol. En Múnich, las secretarias son

siga así, no tendré miramientos y no me imp

lado, mientras se apartaba de mí y

uando él cerró la puerta, golpeé la mesa dej

iéndose un poco por la actitud de su amiga. Se mi

*

sh

a su puesto de trabajo. Me quedé mirando a la mu

o debes dudar por nada" pensé,

y saber el motivo por el cual se

un número de teléfono. Al cabo de unos seg

se oyó al otro

ver ya, Oscar.

vía. No quiero que lo

tró al despacho. - O al menos deberías llamarla para

irías y que cuidarías de Adrien y d

- comenc

bado el tratamiento y no creo que los médicos me dejen salir hasta

i no es fácil. Cada dos por tres está enfermo. Ella necesita que vuelvas -

, tengo que esperarme a acabar - hubo un silencio durant

senté en mi sill

ría mantener el secreto a mi amigo,

la cristalera, observando a la joven castaña.

domelo. No me gustaba estar en medio de

acho hasta la hor

preparar la sala donde se llevaría a cabo la

la, pero no podía d

oficina. Todos los directores de los departamentos se di

sillas. En cada sitio había una carpeta y un vaso de ag

izquierdo, se sentó Katia,

un movimiento con la cabeza

la reunió

se exponía. Como siempre había hecho, t

n la libreta y suspiraba. Odiaba estar en ese tipo d

rar haciendo que las miradas de Ste

dí a la llamada, sa

rta y los hombres y mujeres que habían en la sala,

tré en la sala, me acerq

go qu

? - me preguntó

l médico me dijo que lo ll

preocupes - me dijo J

éndole que me dejas

s cosas. Al poner una mano en el pomo de la puerta de

s, una

esa puerta,

comenzó a decir Joshu

a con su trabajo - habló seriamente Stefan. – Si sale por

puerta de cristal. Respiré hondo para no contestarle de ma

io, me di la vuelta

ora mismo es mi hijo y si me despide, ¡genial! Así no tengo que verle la c

ala con la bar

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