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Historia

Capítulo 2 Capitulo 2 - Tengo que encontrarla

Palabras:1836    |    Actualizado en: 15/04/2024

sentante del banco, muy seguro de que podría tratarse de un cliente potencial, c

je de diseñador, se bajó de auto y mostrando una expresión lle

co a Isabella Sinclair. - A

ara darle un apretón al extraño, most

yo sé, solo eran la madre y la hija... Y luego de la muerte de la madre, la

ra vendrían a extenderle una ayuda?», terminó suponiendo, por lo que de inmediato cambió su expresión por una

soy Robert Lowell, r

re y de inmediato, Lowell cambió su

que informarle, que la joven Isabella Sinclair,

Patricia de Sinclair y viajé lo más rápido que me fue posi

considerando la cantidad de deudas que dejó a su hija, por eso, el banco no tuvo más opción que retener la casa como par

n paso hacia adelante. - ¡¿Isabella

paso atrás, algo temeroso

hora, vino para recoger el correo, pero de allí, no sé más. - Lowell hiz

tarde? Él le había hecho una promesa a Isabella hace varios años

urdimiento, confundido, Diego mira a su alrededor y v

sabella... - La señora llamó su atención

. ¿Sabe dónde está?

consejo... Te recomiendo que no la busques más..

¿Q

o, me dio mucha lástima, pues pensé que era una buena chica que siempre cuidó d

iego la miró

ida estaba intentando seducir a mi esposo... Esa muchacha resultó ser una mosquita muerta, por eso la corrí... Y creo que se

reer lo que escuchaba, al tiempo que la mujer asen

ó, como un hombre de mediana edad, barrigón y algo calvo, s

ñora, que vigilé mu

mujer lo mi

e con un pervertido y un posible vio

?! - Comenzó a gritar la mujer, indignada, al tiempo que

del banco, Robert Lowell, quien seguía apo

mismo, yo compraré la propied

Ortiz! - Balbuceó sorp

udaba ni por un segundo que ese joven tuviera la capacidad financiera para c

Lowell y justo cuando pasaba la puert

testó, regresa

ersonal? - Preguntó una voz masc

dónde pueda estar... Tengo que encontrarla. - Gruñó Diego, apr

ue te encargues de todo, tu vue

puede estar en peligro, está sola y la dejaron en la ca

e viaje solo porque eres uno de mis mejores gerentes, pero te quiero de vuelta ya mismo, hoy salgo de viaje y necesito que te encargue

ofundo. - Eso haré, no te pr

n. -

ndo, estático, escuchando sol

a su espalda, era el representante del banco, quien tra

ionó con un sobresalto, ingresa

Sinclair y no era que él quisiera esa casa, solo la compraba porque pensó que

se había enterado de todo muy tarde, Diego no dejaba de pensar,

, con la carta y el pase del crucero en la otra, mientras ese par de homb

ras tú o eras yo. - Soltó Jad

os últimos días, la había traicionado, sin embargo, pudo notar como la ch

y se fue, dejando a Isabella

to, uno de los sujetos entró en la pequeña habitación, r

pones de tu parte, no te doler

eleen, así me excitan más. -

as manos, esa maleta y el sobre no le serviría de nada para defenderse, su

hocar contra la pared de fondo, su rostro se acercó al de ella, con la

aún más su cara a la de ella, lo que provocó más

ando del susto, instintivamente, Isabella soltó una patada con todas sus fuerzas j

, cuando notó que el otro hombre caminó a pas

a cuando el sujeto se abalanzó sobre ella, Isabella encontró lo que buscaba, un pequeño paralizante el

Isabella los miró por un instante, todavía sin creer lo que ac

del pánico, tomó rápidamente la pequeña maleta

el miedo, que su cuerpo, sus piernas, solo le pedían correr y alejarse d

lágrimas, sin mirar para los lados, empujando a la gente en la calle, cuan

e se le venía encima y parecía querer frenar, no hubo tiempo ni de s

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