img La pequeña indomable del CEO obsesivo  /  Capítulo 2 Su otra mujer | 1.74%
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Historia

Capítulo 2 Su otra mujer

Palabras:2079    |    Actualizado en: 02/05/2024

la despedían en el aeropuerto. Le recordaron la importancia de ser edu

odos tus juguetes favoritos y algunos preservativos, por si acaso -le dijo -si

ientras sus padres las miraban con recelo -¿Las co

sonriente -todas tus pr

están hablando -interrumpió su ma

-ser educada, no armar escándalos y toda

y la abrazó -Cuídate y, por favor, te lo rueg

buena -no se preocupen, haré lo mejor que pu

flejo del estatus de princesa millonaria que ostenta. Está lista para embarc

e sus padres y su hermana. Sin embargo, un chillido

ar, y una chica corriendo en finos tac

los ojos incrédula -¿

s, quedándose de pie frente a Atenea, quien la observa como s

con su equipaje -. Si vas al infierno, yo... maldición, espera, tomo un poco más de aire -se ab

dola mientras besa su rostro, arrui

alegría -¿Tus padres te dejaron venir conmigo?

-le guiña un ojo -no voy a dejar escapar la

s de uno aparte de

-le corrig

ora b

e aclara la garga

i hija -dice la mujer, tomando sus manos -cuid

ora, haré todo lo qu

masculla Cayetana -ambas so

a y su amiga se embarcaron en el avión rumbo a Roma. Ambas son inseparab

, comparten el mismo temperamento alocado

*

o. Atenea desciende del avión, tomada del brazo de su amiga, a

dice Layla emocionada -¿Qu

usita mientras avanzan. Se detienen al ver un auto estacio

nes son? -preg

idea -resp

rca -. Me presento, soy Martín, mayordom

la novia -se presenta la pelirroja, tendiendo

su mano derecha; el hombre la r

irla personalmente ya que se encuentra atendiendo a

no espero a nadie -aclara,

enir a recibirla -repite. Atenea intercambia miradas

a recuerdo su nombre -contesta determinadamente -. Le agradezco

o gu

a maleta, otros cargando los bolsos de ambas. Finalmente, baja un

siosa por este cambio tan drástico en su vida con el matrimonio. Aunque no se opuso, considerándolo un beneficio

oso. Cumplirá con su deber, que obviamente está fuera de la cama de ese hombre, y

e a una mansión. Aunque un tanto anticuada para el gus

ndo el lugar con la mirada -es mej

-estoy cansada, necesito un

nforma Martín, pero luego mira apenado a Layla -en cuan

en la casa de un amigo -gesticula sacudiendo la ca

que viniste por él y no por mí? -c

r ti, pero tenía que solucio

que te creo

es bastante grande, con una fuente enorme y grandes pinos decorando los alrededores. La mirada de Atenea se fija en la puert

o eran bienvenidas. En cambio, la reacción de Atenea fue neutral, con su

castaña con una dulce

es alguna sirvienta? Si es así, ¿podrías ayudarme

ga le da un cod

ndo un poco su mandíbula por la falta de respeto que no fu

de la castaña. Layla con cara de: "¿Qué dijo esta loca?" mientr

llegada como la prometida de Valentino? Quiz

finos tacones como toda una elegante dama. Queda frente a frente ante

ibujando una gentil sonrisa en sus labios -. Gusto en conocerte, soy A

e se mantuvo erguida, acariciando sus finos lentes de sol en

reestableció en su rostro al encontrarse con se

ta con una mirada inocente -es que, fíjate que ni siquiera tuv

sa forzada -así se llama. Y pido disculpas en su nombre, me

e pies a cabeza -¿Eres d

erd

ongo que mi futuro esposo es muy poco considerado -musita, acercándose un poco más a ella -. Lamento que tengas que

ente -Martín se apresura en intervenir un

de mi prometido, lo ha dejado claro. Per

h.

te -Valentino me ha permitido vi

donde sea que esté. O esta mujer sale de esta mansión, o se anula el contrato. Puedo permitir que tenga todas las amantes que

a -¿Quién te crees que eres? Apenas llegas y

sa y tú solo quedarás en segundo plano. Seré su esposa, y si tanto te molesta, cancelo el contrato y verás

uevo -esto es solo un malentendido, vamos a calmarn

n -solo quiero que las cosas estén claras aquí. No me gus

ejos de los presentes -. ¿Por qué mejor no conocemos tu habitac

aquí -indica una de las si

nea, quien le guiña un ojo a Lirio antes de

Se presentó para recibir a la prometida de Valentino, siguiendo sus indicaciones, y

que simplemente le molestó la idea de tener que compartir techo con la amante, siendo ella una dama resp

hacía y deshacía como se le daba la gana. Pero llegar al límite de compartir el techo con u

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