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Historia

Capítulo 3 El príncipe encantador

Palabras:1347    |    Actualizado en: 16/06/2025

o de mermelada para Edith; pero de todas maneras logró su cometido y ya se encontraba en el hospital de niños. Tomó su bolso

y cálida como un té recién hecho. Ernesto le sonrió

ven guardia-. No hace falta que me pre

hospital que se sabía sus datos de memoria. Su rutina era la misma: Todos los domingos, miércoles y viernes Sophia estaba allí, puntual como siempre. Se

nesto. Le tendió la mano-. ¿Quieres qu

s mucho peso. -Sophia le pasó el frasco de mermelada. Ernesto lo tomó, y luego de promet

salón de juegos albergaba todo tipo de entretenimientos para aquellos pacientes que, como Valentina, estaban cursando alguna enfermedad. Y a los que no podían salir por encontrarse aislados, le enviaban a algún amigo con que jugar. Los niños ll

permitió el ingreso como siempre, y entró

sonrisa radiante que le iluminaba el alma a cualquiera. Sophia se acercó a ella, l

osa, mi querida niñ

as, pareces un hada! -exclamó

mientras sacaba el libro dedicado para la pequeña-. ¿List

gamos po

iferente a cada personaje, y Valentina se reía de las ocurrencias de cierto par de ge

e que la mujer se vaya, Valentina le dio

á enseñando a tejer al crochet. Intenté hace

cuerpo, y el cabello parecía un erizo por la cantidad de hilo que había usado, pero Valentina lo había hecho con sus m

ien no tenía mucho trato. Gabriel, secundado por su amigo y compañero Lucas (quien estaba filmá

seguro de sí mismo que resonaba en el pasillo como si fuera el centro de atención, incluso en un lugar tan delicado

e podría haber sido encantadora, si no fuera por la condescendenci

el hospital no fuera más que una curiosidad pasajera. Sophia, sin per

n segundo hacia Lucas, quien mantenía una expresión entre divertida e incómoda

lento, llevaba puesta una chaqueta deportiva ajustada que destacaba cada músculo. Estaba claro que disfrutaba de la atención que su físico atra

riel se cruzó de brazos y lanzó una mirada rápida al muñeco-, ¿no

ente entendería y con lo que se reiría también. Broma que únicamente captó Lucas, porque Sophia no mord

irada, calma

os niños después de leerles -dijo, con esa dulzura tranquila q

do por la falta de reacción. Su sonrisa se congeló un instante antes

ya sabes dónde encontrarme -dijo con un guiño, dando por sentado que su oferta resultaría tentadora-

a sonrisa educada y luego, simplemente, se giró hacia el asce

respondió mientras las puertas se ab

ia entró en el ascensor, dejando a Gabriel con su orgullo herido. Lucas, notand

su rostro mostraba que sabía muy bien que Gabriel

ya trabajaba rápidamente para decidir cómo responder a la inesperada indiferencia de Sophia. No est

brillo en los ojos que prometí

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