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Historia

Capítulo 3 Urekai

Palabras:1352    |    Actualizado en: 02/04/2025

a del prín

dos soldados detuvieron

dijo uno de ellos. "Necesita s

delatarme. Solo son unos azotes, así que estaré

un silencio inquietante. Le quedó claro que algo andaba mal, pues los acalorados trabajos de

o todas las miradas se clavaron sobre él con condescendencia; de

icas completamente blancas, y tenían el cabello negro, liso y tan largo que les

daban ocultos debajo de sus túnicas, de sus orejas ligeramente levantadas y sus ros

cuenta de que eran Urekais,

pues nadie quería encontrarse cara

ekai que tenía una larga cicatriz en la m

rey Orestus, con una expresión de horr

un ser que no aceptaba un no por respuesta. "Se equivoca si cree

rte jadearon y se enco

otro Urekai, con voz más suave, quien

rey, que habría hecho temblar a cualquier hombre, y le dijo: "Es lo mínimo q

ó su acompañante, metiendo la mano en su tún

o del rey, y agudizó su oído, pues el asunto h

hay monedas de oro", dijo

boquiabiertos, pues las monedas

tregarnos a la princesa y esta bols

a? ¿Se están refiriendo

olvió a abrir y dos guardias e

ero los guardias que la escoltaban lo detuvieron. Acto seguido, se mordió el

ía. Se convenció de que debía estar soñando, ¡pues no había forma de que

l recinto se detuvieron a metros de los Urekais. El terror en

Lo único que tengo que hacer es vendérsela, ¿y todo este

ndió el Urekai

ncia que había entre ellos; la chica temblaba visiblemente. Luego, l

, con una evidente e

ira es propiedad de los Urekais", exclamó el rey Ores

sesperado de los labios de Em

ó de rodillas y suplicó: "Por favor, su majestad, no

e mis manos", respondió el rey, viénd

a lo que escuchaba. "No puede permitir que esto suceda.

omento no le importó. "¡Sabe que más allá de la gran montaña, el único d

ord Vladya, con un dejo de cinismo imp

ubría su rostro. Mientras contemplaba esos intimidantes

necesidad de contacto físico. Y aunque existía la posibilidad de que solo fuera un rumor

también voy", declaró instantes después,

soltó Aekeira, volteando a verl

firmó su hermano

tu hermana", intervino lord Vladya, alzan

empre intentaré ir con ella. ¡Si es necesario, hasta cruzar

, el sonido fue frío. Luego afirmó: "Sin el rito de paso, la

riesgaré", pro

su suplicante mirada en Emeriel. "No hagas esto, Em. Yo ya est

i no nos importa si eres hombre o mujer; complacerás a tu amo de la forma que él te lo indique: ya sea trabajando en

sintió un escalofrío que

kai, pequeño humano? Eres un niño bonito, así

chado mientras crecía, así como lo que había leído en varios libros, resultab

ueda!', reflexionó. Sin embargo, se obligó a mantener la dete

s esclavos", dijo el U

lord Vladya, como si su acomp

nedas de su túnica y la aventó a los pies del

y Orestus, azotando de nue

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