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Historia

Capítulo 2 La Decisión de Ana

Palabras:1259    |    Actualizado en: 06/08/2025

e. Aquella salvación tan inesperada, tan ajena a su mundo, había alterado algo en ella. Los recuerdos de Lorenzo interviniendo para salvarla, de sus ojos p

entana. El sol tímidamente comenzaba a iluminar la ciudad, pero en su interior so

ada para cumplir con las expectativas: casarse con el hombre adecuado, asistir a los eventos correctos, ser la hija perfecta de lo

nunca había conocido. No podía dejarlo atrás, no cuando sentía que había algo real en lo que

s de siempre sobre negocios y futuras alianzas familiares no hicieron más que aument

os automóviles avanzaban por las calles con rapidez. Pero para Ana, todo parecía ir en cámara le

El mismo banco donde se había detenido antes de ser atacada estaba vacío, pero en

nado, mirando al vacío. A pesar de su apariencia algo desaliñada, había algo en su postura que le

cercó a él. Lorenzo levantó la vista y la mir

reguntó él con una ligera sonrisa en su rostro

suficientemente adecuada para describir lo que sentía. Finalmente, respiró hondo y se sentó

lían tan fácilmente como pensaba. Tenía tant

Lorenzo, su voz baja, pero carg

de los árboles. Pensó en su vida, en todo lo que había dejado atrás, en su madre, en los

ona podría desear... dinero, un futuro asegurado, una familia... pero me siento vacía. Todo e

ndes discursos ni de promesas vacías. Solo vivía su verdad, lo que era, sin pretensiones. Pero en ese momento,

-preguntó Lorenzo, aún con esa calma qu

a decidir por ella misma... La idea de escapar, de liberarse del peso de las expectati

hombre de su clase, no era el tipo de persona que su madre habría aprobado nunca. Pero é

casi sin pensarlo. - Neces

o, sin comprender del

e qué? -pregunt

r viviendo bajo la sombra de su madre, bajo e

lara, como un acto de valentía que no sabía que t

de oír. Por un momento, pensó que Ana solo estaba buscando una escapatoria

tás diciendo? -preguntó, con

irmeza, su mirada

cer, con quién debo casarme, qué debo pensar. Pero yo... quiero decidir por mí misma. Quie

tan distante a su mundo, tomaría una decisión tan radical. Pero mientras la miraba, veía la

pero firme. - Tú eres libre.

aún así, lo que le ofrecía era algo más que un escape. Era una oportuni

ta vez con más seguridad. - No importa quién seas ni de

to, Ana pensó que él no aceptaría. Pero entonces, lentamente

, casi en un susurro, como si el peso de sus

so que no tenía retorno. Ya nada sería igual. Pero eso era

es lo qu

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