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Historia

Capítulo 4 Malas noticias.

Palabras:1191    |    Actualizado en: 11/05/2021

der Ha

bía sal

hombre detrás del escritorio─. O si no te qui

iarnos? Eso era realmente importante. Castiel se pued

hay otra

que me preste atención. Estaba nervioso y mis manos tem

uelo, Alexander. Tu esposa es bell

empo para otra conversación. Mi mente estaba suficientemente cansada por

la vida.

a ─mi mandíbula se tenso y

ho nada malo ─su sonrisa de die

rechinar, con un suspiro arrastre m

ara algo realmente importante

un cigarrillo sin poder quitar la ansiedad de mi cuerpo. Camino hasta el chófer, Peter, que me espera recostado en el auto, él al verme se para rápidamente y

espués, estaba mirándome por el espejo

bolsillo delantero viendo el nombre de m

e que te casaste? ─su voz se escucho enojada─. Me tengo que en

ración s

tiempo, te quer

a. Los quiero mañana

reta. No podía divorciarme y ahora tenía que ir hacia Los Ángeles para presentar a Verónica a mi familia. T

er ya con la puerta

con los de seguridad. Cuando la noche se estaba volviendo más fría de lo que era me despedí de ellos. Al entrar a casa me sorprendí no ver a Izan corriendo p

Alexander ─escuche la vo

con calma sabiendo que ella

rato

de Izan no pude evitar reír por lo bajo, era un desastre de sábanas y juguetes tirados con un Izan

rre en su frente dejando u

X

ver la cara de Verónica en este momento. Todavía la noticia rondaba en mi cabeza fresca

más? ─Marta entró a la of

ría, me dolía la cabeza y los ojos por tanto esforzar la vist

esp

tinte de burla e irritabil

er sus maletas que mañ

ndo los papeles en mis manos escuchando su buf

riamente de su comportamient

X

do él solo estaba medio dormido. Cepillarle los dientes fue otra historia, no podía ni abri

ni una sola mirada, supongo que todavía es

né a Izan─. Voy a

sillas. Subo de nuevo las escalera pero

e mi oído en la puerta para saber si escuchaba el chorro del agua de la ducha pero no fue así. Supongo

ó del baño, sorprendiéndose de mi presencia en su habitación. Las conversaciones con Verónica siempre son raras y todas se concentran en Izan

ondaba

aba tranquila mientras le contaba del viaje y no mantuvo su mirada conmigo

nsas entre los dos. Ella lo intenta, en serio lo intenta. Cuando vi su mirada incomoda decidí

no podí

onado por Verónica, solo di un suspiro y

ía dec

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