img Atada a ti por contrato  /  Capítulo 5 | 19.23%
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Historia

Capítulo 5

Palabras:1523    |    Actualizado en: 08/01/2026

ista de He

me puse una camisa blanca que acentuaba mis

dura solo de pensar en ella, aunque no era mi ti

d a mi BMW. Me pasé todo el camino pensand

a enorme, pero no tuve que esperar, ya que los guardias de seguridad me conocían. El sitio estaba aba

exclamó, mientras me abraza

Yo vine po

iend

casarse. Para algunos, era más fácil salir de ese

starás en la ciud

. Estoy reemplaza

bastante difícil tomando en cuenta su palidez natural, sus canas y líneas de expresión; adem

a. Y yo estoy aprovechando la oportunidad p

nry. ¿No has consegu

uería encontrar su cuerpo

mucho", me

se acercó y nos atendió. Yo

a voz aguda y chillona

a...", c

lla, metiéndome dos inesper

la saludó mi

No sabía que ya se conoc

somos viej

do la palabra, y yo reprimí una ris

discu

uien me fulminó con la mirada, pues

rande: tenía unos cómodos sofás de terciopelo rojo y negro, así como un tu

", soltó Brittany, juguetean

, pero no me afectó, y

ndido", repliqué, aparta

é hasta la barandil

tinguir lo profesion

any, cada vez más seguro d

pecé, pero no logré terminar, pues

algo de beber", soltó y se f

l movimiento en la planta baja. El bar estaba lleno, l

Liz llevaba un vestido azul, escotado, corto y ajustado a su hermoso cuerpo, con la espalda al descubierto hasta la cintura, y tacones

fruncir el ceño y apretar el puño. Vi cómo el tipo

acercó para susurrarle algo al

pareciendo, justo cuando yo ya me había

satisfecho con el sabor del whisky. A

entando plantarme otro beso, pero es

, salió de l

bailando tan desenfrenada que sentí crecer mi excitación. Empecé a imaginarme ras

.. ¡Y Liz se frotaba contra él! La escena hizo que me hirviera la sangre y me dieron ganas de meterle un puñet

ones. No les quité los ojos de encima a Liz en ningún momento. Al pasar por la barra,

bjetivo se dio la vuelta, le vacié la

cuenta de que tenía los ojos cerrados. Cuando los abrió, su

cto seguido, comencé a secar a Liz. Cuando pasé la tela por sus senos, sentí que me recorría una desca

almente, la joven me quitó el pañuelo de la

sitaba hacer mía a esa mujer. Decidí qu

intentando besarme y, por supuesto, intentando meterse en mi cama. Se fue

Liz. Por fin la suerte empezaba a sonreírme. Necesitaba tenerla, hacerla mía... Solo entonces se me quitar

spidiéndose de su amigos. Vi que estos últimos se iban y luego ella s

cuenta de que tenía los ojos cerrados. Golpeé la ventanilla, sobresalt

e de nada le serviría poner

subí a su auto, el aroma de su perfume me golpeó. Intenté hablar y coquet

¿Cómo era posible que una chica de 21 años,

para meterse en algo así. ¡Aunque podría hacerlo por dinero! ¿Sería posible que fuera una acompañante de lu

esidencial y camin

habitaciones, de las cuales tres eran suites. Además, había tres estancias m

a casa. Eso sí, la cocina era enorme porque me encantaba cocinar; me recordaba a mi

. Luego, decidí darme una ducha, mientras me

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