Instalar App
Historia

Capítulo 7

Palabras:1112    |    Actualizado en: 04/01/2026

Em

adora! ¡Ella es la que finge enfermedades, la que se hace la víctima, la que roba el trabajo de otros! -Mi equipo. Mi

cureció, apreta

asado por suficiente! -Levantó una mano, y por u

os, tomando una respiración profunda y entrecortada. Cuando los a

su voz baja y amenazante-. Irás con Alicia

e abrieron

rme? ¿Roga

mi brazo, sus dedos c

an como trozos de hielo-. Te pondrás de rodillas, Emilia. Le

oca. Mi visión se volvió borrosa. Esto no era solo humillación. Esto era aniquilación espirit

sa, apenas un susurro-.

hombros, sacudiénd

e murió salvando a mi familia, salvándo

o, Max! ¡No me arrastres a tu retorcido sentido de la obligación! Estamos d

piró, un sonido ca

ía creía que lo amaba. Todavía creía que solo estaba haciendo un berrinche. Creía que mi am

peles del divorcio. Mi rabia, mi dolor, alimentaban mis m

zo de nuevo, su

en sus ojos-. Si das un solo paso fuera de esa puerta, me aseguraré de que cada miembro d

que me quedaba. Conocía mi debilidad. La u

é -susurré, mi v

ncia, una sonrisa

ullo vale más que sus medios de vida. -Se volvió hacia la puerta-. ¡Gua

o en el sótano, usado por sus antepasados para castigar a los sirvientes rebelde

aron, sus manos como bandas de acero. Me arrastraron, pateando y gritando, por la escalera de caraco

do rancio. Un terror primitivo se apoderó de mí. Odiaba la oscuridad. Desde que era niña, el miedo a la oscuridad me había perseg

bía arrojado a ella. La

curruqué en un ovillo, temblando, sollozando, mi cuerpo sacudido por tem

esacostumbrados a cualquier iluminación, ardieron. Me sacaron a rastras, mis extremidades entu

el ceño fruncido. Me

tó, su voz áspera-. ¿P

da, una leve sonrisa

siendo dramática. Tratan

ción en su profundidad, se endurecieron

te, Emili

i voz un graznido. No podía formar las palabras. No lo h

mi negativa, so

s? Emilia y yo necesitamos tener u

e miró una última vez, un destello de algo indescifrable en sus

moronó. Sus ojos, llenos de un odio venenoso, se entrecerraron. Me agarró

empre te he odiado! -Sus dedos se cerraron alrededor de mi garganta, apretando-. ¡Él era mío! ¡Antes que tú! ¡Siempre me amó! ¡Solo es

Necesitaba aire. Mis manos la ara

hizo añicos, lloviendo cristales. Figuras con

su presencia. Pero la ha

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY