implacable para cuando Alejandro me metió e
re secándose pegajosa y fría contra mi piel. No me la limpié. L
denó Alejand
da que un músculo se contraía rítmicamente en su mejilla. El silencio en el coche er
ienda. Fuimos al P
áj
ra mi cara, picándome los ojos. Alejandro caminó delante,
n de la barandilla llen
ales, cerraban el grillete y arrojaban la llave al
Hace diez años. Antes de la s
y sacó unas pesadas cizallas. El meta
preguntó, s
atón, empañado por el tiempo y el clima. *eo -s
alrededor del grillete. No me miró. Miró el c
que vale tu
la
cayó en su mano. No lo miró. Echó el brazo hacia atrás y lo arrojó
o. Igual qu
su bolsillo de nuevo, pero esta vez sacó un tr
óm
nte para comprar una casa. Suficiente para comprar una nue
. Después de eso, no quiero volver a ver tu cara. Si estás en esta ciudad cuando
ntía ligero, endeble. E
endo
go en mi cara. Tal vez quería que le suplicara. Tal vez
s, Va
y se fue, dejándome sola bajo la lluvia en un
nuestro candado h
ndro -le susu

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