se supone que pur
El zumbido del horno era una vibración baja y hambrien
aban q
n manos temblorosas. La mujer que me había esperado despie
ío suelo de baldosas. Puse mi cabeza entre mis manos, la
la pared opuesta, fumando un cigarrillo que no debería te
es -dijo, con voz plana-
s m
meses en mi mente, y l
ado de nuestro aniversario. Había mirado a Elena a
que se murier
i pecho. Fue un sonido feo,
muriera -dije
Solo me miró con ojos
izo cas
arañando mi garganta-. La habría salvado. Habría traí
o quería tu lástima. Quería tu
se abrió con un gemido. El director sa
un salto. La alcan
mi espos
la urna antes de que pudiera tocarla.
-d
ulia. Soy
ocumento doblado de su
amento
s`, leí, mi visión nublándose. `Prohíbo explícitamente a D
abras nadaban ante mis
. me lo
i en el infierno,
alones y caminó
opezando tras ella-
puedas encontrar -d
o, la lluvia comenzando a mojar
a rogado por nada en mi vida-
su brazo, luego mi rostro surca
sillo y sacó un teléfon
pecho. Me tambaleé para atr
puerta de su coche-. Lee los mensajes. Entérate
cerró la puerta de
sosteniendo un teléfono muerto

GOOGLE PLAY