vista d
guía parpadeando con ese apodo tan descarado. Cada vibr
ro yo notaba la tensión en su mandíbula, el p
uvia interminable de mensajes, todos más insistentes que el anterior. Atrevida. Sin pu
parecía que podías cortarlo con un
" pregunté con voz ta
. Sin mirar siquiera quién era, lo apagó y lo dejó e
tienes un poco de fiebre," murmuró. "No t
mi cuerpo estaba tan tieso que era
tento cada movimiento mientras él recuperaba su celular. Caminó des
voy para allá..." Susurró tan bajo que, aunqu
, agarró su cha
puerta, abrí los ojos de go
l es como una fruta podrida: una vez empi
edia de la mañan
có, me tocó otra vez la frente y, al notar q
da vez más amargos. Cuando salió, con la bata puesta, se metió en la cama c
azo y me senté. Lo miré dormir. Su cara perfecta que antes me
vícula-una hilera de mordidas
horrible: clavarle un cuchillo de plata directo al cora
.
había puesto un delantal y preparado desayuno
or qué no seguiste descansand
. "Fue solo un resf
miró su mano vacía con cara de no saber qué hace
dije con un tono suave,
preguntó to
mi trabajo e
é el paso: "He dedicado años solo a trabajar. Estoy agotada. Quiero saber
a mirada, tratando de s
s brom
isa vacía. "¿Acaso crees que soy m
vendría bien. Quédate en casa. Podríamos
tu plan maestro: dejarme en casa como criadora mientras tú te
stoy planeando irme a Europa, ya lo hab
abogados? ¿Tiene tiempo para aco
ueco por mí," sonreí, demas
uedó pe
e haría bien. Yo me encar
firmar ni negar. Para en
en la oficina como si fuese la víctima
con paciencia-ropa, zapatos, artículos personale
vaciar... cualquier observ
ier ni e
estaba en casa. Pegado al celular, entre risitas y mensaj
era molestado en mi
mirándolo reír con esa pantalla,
dedos, lo solté, como soltando c
. Yo aparecía tan feliz, tan ilusionada... y en sus ojos solo existía yo. Después,
etó el pecho, casi
e volvió borroso por lágrim
stás qu
er se dio cu
or dentro. "Nada importante... solo..." Me giré hacia él con lo
como si sospechara que me había vuelto loca.
eguras de que desaparezca
l ceño, c
a, mientras la última luz del día era devorada por
GOOGLE PLAY