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Historia

Capítulo 4 Vamos a casarnos

Palabras:2034    |    Actualizado en: 26/03/2020

rofesional y no tenía ni un mechón de cabello fuera de lugar. Pero aun así, era fácil

s un café?", preguntó

imiento, Elsa respondió:

teó hacia Greenwood, que estaba sufriendo

Greenwood y Elsa habían cometido el error inicialmente, Sor

r sería cancelar todo, pues tenía mucho miedo de que Soren terminara llevándolo a la comisaría. Sabía bien que, si la policí

minó esquilado. Estaba enojado y ya ni siquiera estaba de humor para hacer el amor con su prometida. De hecho, esta

hombros de Elsa, pero ella instintivamente sintió repulsión por todo lo que él

este hombre no era responsable por ella, era perfectamente capaz de cuidarse

se escuchó una voz en la habitación: "Seño

mbro. "¿Tienes mi nombre y mi información de contacto

generalmente ponía mucha atención en los detalles, por lo que no era usual que cometiera este

r que tú me des el

'¿Cómo puede Elsa sonreírle a ese hombre después de que me trató así?', pensó. Luego los i

eó a ver a Greenwood. "Señor Li, tu cita es hasta el mediodía. Todavía es t

ó para mirar a su prometido y, al ver el cambio repent

da de ropa. De hecho, creo que tu abrigo y tus pantalo

hacia su novio, con los

enwood intentó defenderse, avergonzado de qu

to mientras decía con seriedad: "Señor Li, ¿cómo pudist

Wu no dijo nada y s

rimero. Yo esperaré aquí un ra

necesita algo". El señor Wu le entregó a So

imida viniendo desde la habitación. Por su parte, Soren continuó marcando y bor

ción e, inmediatamente después de eso, Greenwood salió corriendo. Él lanzó un

omo si le hubieran quitado un gran peso de encima y todo su cuerpo se sintiera suelto y relajado. Ella abofeteó a Greenwood con e

preciable. Aunque él no le hubiera pedido que ter

Greenwood se encontraba en ese mismo autobús. Ambos conversaron sobre su vida en la escuela secundaria y la vergüenza de ir a casa para tener citas a ciegas. El viaje los hizo acercarse, y fue Greenwood quien sugirió que salieran, con el objetivo de algún día casarse. En e

rrible estado de salud de su padre, él no dejaba de preocuparse por ella. Ya no era muy filial de su parte estar

enzan de una manera tan fácil tiende

de la mano y se obligó a contener la

es, miró por la ventana y descubrió que una luz atravesaba el ciel

la, se acercó a la barandilla de metal en el p

n, así que nos ofreció llevarnos. Ya estamos en camino, así que no te preocupes por nosotros. ¿No ibas a

ecir, pero su voz ya había ad

que se casa a los veintisiete años es como una flor que se abre; pero si se espera hasta lo

se llenó de alegría cuando habló de esto, haciendo que Elsa forzara una sonrisa. Luego terminó la llamada, incapaz de explicar a sus padr

comenzaban a vender desayunos. Sus lágrimas cayeron sobre el barandal. La pesada carga que la había abandonado

a piel grande y bronceada y la estructura ósea delgada pero sólida insinuaban la fuerza d

ardiente comenzó a asomarse lentamente por detrás de las nubes. Después de unos momentos perdido

as tomando un café. Pensé que todo estaba bien cu

o era así; él sabía muy bien lo despreciable que era Greenwood. Ella estaba un poco avergonz

pensó que el cansancio era evidente en su rostro, y s

hacer por el momento, así que

strador, el cual se animó al verlos entrar y les entr

lla. Luego, le pidió al camarero cortésmente:

Te vi beber café con leche ayer por la mañana y al mediodía. En ambas ocasiones, ten

inceridad. No esperaba que este

cían, no sabían de qué podían hablar. La idea de que sus padres llegaran es

su nombre y se lo devolvió. Elsa echó un vistazo a su nombre y su humor cambió un

puedo llamarte E

chica a

, mirándola directamente a los ojos, y pronuncia

expresión de absoluta incredulidad cruzó su rostro, y su boca se abrió tanto que una mosca pudo haber en

a no quiero seguir así. Tú necesitas casarte con alguien, y yo necesito una novia adecuada; de esta for

los había hecho sufrir suficiente con la relación que había tenido en el pasado. ¿Por qué el destino era tan cruel con ell

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