tro de mí. ¿Cómo es que amar a
buen hermano, pero yo sí soy una buena amiga. No voy a quedarme de brazos
ontinúa agarrándome fue
uria, me dice: "No puedo dejarte salir, gatit
es?", espeto. "No tienes derecho
Estoy evitando que hagas
nunca te mencionaba en los diez años que llevo conociéndolo. Eres un arrogante, irritante e imbécil que no se preocupa por n
elena. A Francisco le gusta que Daniela le arranque el corazón. Disfruta de esa toxicidad. Es adicto a ella. La ú
qué hacer o sentir, y menos
ro ver feliz a mi hermano. Por desgracia para ti, él nec
repugn
ta mar? ¿Encadenarlo en tu sótano? No importa lo que hagas, Francisco siempre volverá con Daniela. ¿
pued
fuerza, mi cara arde, y estoy ahí parada como una idiota con el corazón sangr
e acaba de encontrar la parte más débil de su presa. "¿Qué tal si ha
que puedas perseguir a Francisco hasta los confines de la Tierra si te da la
o se cel
y peligrosa se dib
de mí que yo no te encuentre. Me meteré en tu cabeza, en tu cuerpo, en tu alma. Te reclamaré como mía. No podrás pensar, respirar ni dormir s
ado de electricidad. 'Es odio', me digo a mí misma. Odio puro y sin diluir es lo que hace que mi cuerpo reaccione así, no es deseo. Sin embargo
za, con sus labios rozando mi oreja. El conta
lo que canalizar toda esa energía obsesiva que tienes. Déjame proporci
que l
to, ¿qué
oronarme cuando estoy cerca de su hermano. Sin embargo, mi cuerpo me está trai
propia voz. "Eres el hermano de mi mejor amig
diferencia de ti, que te consumes en silencio, dejando pasar tu vida. Eso es algo que v
ón. "No necesito tus lec
a él, y no creo que me quede ni un so
ale que esa boda se celebre. No hay nada que desee más que atarte y enterrarme tan pro
o este tipo de atracción animal, esta necesidad cruda y primitiva que supera a la razón, la moralidad y la lealtad. No se pa
de mí",
s más, Selena"
corra, pero mi cuerpo se inclina hacia
a pesar de todo, a pesar de mis sentimientos por Francisc
ar algo de control. "Bien", digo, girándome para mirarlo a los ojos. "Tenemos un tra
ado. "Oh, gatita. No tienes ni
e acabo de venderle mi alma
ica, ¿verdad? "Tengo una
ijiste que no ibas a
ras mi trato. ¿Crees que pue
botear esta
es apos
tas. Como hagas el más mínimo movimiento en
a comenzado, gatita. Q
or un infierno. Tiene el pelo revuelto, los ojos enrojecidos y los hombros caídos por la derrota. Verlo así, destro
s de Francisco se mueven entre Kevin y yo, notando nu
s m
ustedes dos?", preg
como si me hubier
¿Ustedes dos...? Oh, Dios m

GOOGLE PLAY