img Él es Alexander Blackstone  /  Capítulo 3 Obsequio | 27.27%
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Historia

Capítulo 3 Obsequio

Palabras:1877    |    Actualizado en: 14/02/2026

tulo

latiéndome desbocado dentro de mi caja torácica. Estoy

y sé que estoy en graves problemas. Su primo se ha metido a la fue

ontrate? -espeta, colgando su

problemas por eso. Necesito el trabajo y debo de mantener la boca cerrada. Sólo

ñor Blackstone,

e. Reprimo el impulso de poner los ojos en blanc

n poco má

hasta mí, me niego a dar un paso atrás-. Vete y

sobre el piso encerado hasta las enormes puertas d

o, irr

sus malos ratos. Que francamente son muy seguidos, a penas y logro m

s sobres medidos de café intenso, sin azúcar, ni ningún ti

as con el logo de la empresa y camino hasta las puertas dobles, toco dos vec

ceja levantada, su expresión es impa

mites que suceda algo como lo

critorio, donde pueda tomarlo con facilidad y después acomodo la pi

tír

de dedos me hace detenerme, aprieto los labios y pongo los ojos

haciendo cuand

iro con parsi

izo anotaciones sobre mis errores -sus ojos azules increíbleme

termi

ñor Bla

elo

camino hasta la pue

ele a Presco

sup

cular y llamo al número privado del jefe de seg

sa se desliza en dirección a mí, le correspondo del mismo modo y sin más entra en la oficina, tomo lo

ro. Parpadeo sin saber que demonios acaba de ocurrir, lo más seguro es que e

iante y terrorífico. Pobre la mujer que tenga que vivir con él

rreo ni ha enviado a una nota, ni un texto, ni menos ha llamado. Tomo de mi bolso y saco mi libreta, com

alemán, entiendo muy poco lo que dice el texto. Leo y busco sus significados

y sumamente hermosa con un vestido azul cielo. Sus de color azul brillan con sinceridad

ackstone -saludo cordia

son

pequeña caja roja sobre mi

o, ni siquiera recordaba

ose a abrazarme, le devuelvo el abrazo con su

ne -terminamos el abrazo-

o. Ella hace una ademan con l

un placer. Además, no todos l

nuevo, m

e nuevo y esta vez tiene una pequeña caja azu

os, abro los ojos sorprendida, no puedo aceptarlo. Es d

futa, seriamente, al notar mi estupe

initivamente d

niaco me ha regalado algo

, D

ca los regalos para la señora Coral, no él. Además, esto es carísimo, no puedo aceptarlo. Si

ncedor-. Lo ha elegido él, tengo la i

ntinamente seca y

debe de ser una bro

e va a g

enc

r, esto es de locos. El señor Blackstone me ha comprado un obsequio y no sé

nunca regala nada y y

iado. No puedo aceptarl

o hacia un lado y me

trémulamente-. Pero eso ten

lo miro a un lado mío, me sobresalto y

jilla de su hijo y luego la mía-. Hoy

parte porque sale de inmediato rumbo a los ascen

ga el ambiente y no sé dó

ñor Blackstone rodeando mi cintura, me paralizo. Me quedo sin ai

vo con incomodidad, alejándome de s

na palabra que no sea de trabajo y menos me ha tocado, a men

abajo. Me quedo estática y miro a Alexander, sus o

cho al

e solemne, metiendo sus manos en l

do con fuerza y los ojos con brillo peligrosamente febril, su rost

tácita

uceo, mirando su apuesto rostro-. Muchas gr

aguza la mirada, es

n mechón suelto de mi cabello y lo deja delicadamente detrás de mi oreja

a sumamente masculino y atrapante. Huele a menta con

, no logro comprender que es lo que le sucede. Él no es amable

entrecierro los ojos, buscando alguna respuesta en los suyos, mas no

quier cosa, pero que me ayude a salir d

-pide, luego de unos segun

evidente i

carajos sucede con él. Todo esto es tan extraño y po

n lado de las grandes puertas, mirando los edific

á de espaldas a mí, sirviendo alg

sito concluir antes de la primera quincena de noviembre. -Se gira y me mira-. Po

je de negocios al que voy con él. Sé cómo funciona todo este a

u copa y

-su mirada es vacía-. P

h

Blackstone -di

decir una palabra, cuando estoy a punto de voltearm

casa -aprieto los labios-.

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