tulo
latiéndome desbocado dentro de mi caja torácica. Estoy
y sé que estoy en graves problemas. Su primo se ha metido a la fue
ontrate? -espeta, colgando su
problemas por eso. Necesito el trabajo y debo de mantener la boca cerrada. Sóloñor Blackstone,
e. Reprimo el impulso de poner los ojos en blanc
n poco má
hasta mí, me niego a dar un paso atrás-. Vete y
sobre el piso encerado hasta las enormes puertas d
o, irr
sus malos ratos. Que francamente son muy seguidos, a penas y logro m
s sobres medidos de café intenso, sin azúcar, ni ningún ti
as con el logo de la empresa y camino hasta las puertas dobles, toco dos vec
ceja levantada, su expresión es impa
mites que suceda algo como lo
critorio, donde pueda tomarlo con facilidad y después acomodo la pi
tír
de dedos me hace detenerme, aprieto los labios y pongo los ojos
haciendo cuand
iro con parsi
izo anotaciones sobre mis errores -sus ojos azules increíbleme
termi
ñor Bla
elo
camino hasta la pue
ele a Presco
sup
cular y llamo al número privado del jefe de seg
sa se desliza en dirección a mí, le correspondo del mismo modo y sin más entra en la oficina, tomo lo
ro. Parpadeo sin saber que demonios acaba de ocurrir, lo más seguro es que e
iante y terrorífico. Pobre la mujer que tenga que vivir con él
rreo ni ha enviado a una nota, ni un texto, ni menos ha llamado. Tomo de mi bolso y saco mi libreta, com
alemán, entiendo muy poco lo que dice el texto. Leo y busco sus significados
y sumamente hermosa con un vestido azul cielo. Sus de color azul brillan con sinceridad
ackstone -saludo cordia
son
pequeña caja roja sobre mi
o, ni siquiera recordaba
ose a abrazarme, le devuelvo el abrazo con su
ne -terminamos el abrazo-
o. Ella hace una ademan con l
un placer. Además, no todos l
nuevo, m
e nuevo y esta vez tiene una pequeña caja azu
os, abro los ojos sorprendida, no puedo aceptarlo. Es d
futa, seriamente, al notar mi estupe
initivamente d
niaco me ha regalado algo
, D
ca los regalos para la señora Coral, no él. Además, esto es carísimo, no puedo aceptarlo. Si
ncedor-. Lo ha elegido él, tengo la i
ntinamente seca y
debe de ser una bro
e va a g
enc
r, esto es de locos. El señor Blackstone me ha comprado un obsequio y no sé
nunca regala nada y y
iado. No puedo aceptarl
o hacia un lado y me
trémulamente-. Pero eso ten
lo miro a un lado mío, me sobresalto y
jilla de su hijo y luego la mía-. Hoy
parte porque sale de inmediato rumbo a los ascen
ga el ambiente y no sé dó
ñor Blackstone rodeando mi cintura, me paralizo. Me quedo sin ai
vo con incomodidad, alejándome de s
na palabra que no sea de trabajo y menos me ha tocado, a men
abajo. Me quedo estática y miro a Alexander, sus o
cho al
e solemne, metiendo sus manos en l
do con fuerza y los ojos con brillo peligrosamente febril, su rost
tácita
uceo, mirando su apuesto rostro-. Muchas gr
aguza la mirada, es
n mechón suelto de mi cabello y lo deja delicadamente detrás de mi oreja
a sumamente masculino y atrapante. Huele a menta con
, no logro comprender que es lo que le sucede. Él no es amable
entrecierro los ojos, buscando alguna respuesta en los suyos, mas no
quier cosa, pero que me ayude a salir d
-pide, luego de unos segun
evidente i
carajos sucede con él. Todo esto es tan extraño y po
n lado de las grandes puertas, mirando los edific
á de espaldas a mí, sirviendo alg
sito concluir antes de la primera quincena de noviembre. -Se gira y me mira-. Po
je de negocios al que voy con él. Sé cómo funciona todo este a
u copa y
-su mirada es vacía-. P
h
Blackstone -di
decir una palabra, cuando estoy a punto de voltearm
casa -aprieto los labios-.

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