img Mi ex me dejo, su hermano me reclamo  /  Capítulo 4 LA AUTORIDAD DEL DESEO | 33.33%
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Historia

Capítulo 4 LA AUTORIDAD DEL DESEO

Palabras:1098    |    Actualizado en: 25/02/2026

detenido en una dimensión de seda y piel. Isabella no despertó por el ruido de la ciudad, sino por una sensación eléctrica que nacía entre sus mu

, su voz vibrando en el centro de su placer-. Segunda

vientre hasta alcanzar sus pechos. Los tomó con una urgencia contenida, succionando y lamiendo sus pezones hasta que ella empezó a sollozar de puro deleite. Mi

iendo que el orgasmo la acechaba de nuevo

volviendo a bajar para hacerla

ba en mil pedazos blancos, un sonido metálico y v

do se repitió, seguido de un

gesto de furia pura. Su respiración era errática y su er

lla, cubriéndose con la sábana, el

-le ordenó Gabriel con el tono de autoridad que usa

dó en un pantalón de mono gris que descansaba a los pies de la cama. Al mirarse en el espejo del pasillo, vio las marcas: dos hematomas violáceos en

e veía demacrado, con la misma ropa del día

riel, apoyándose en el marco de la puerta con una indifer

iel se dio la vuelta, dejándolo pasar con una sonrisa irónica-. No apareció en toda

uedaran a la vista de Diego, quien estaba demasiado absorto en su

riel con voz gélida-. Según tengo entendido, la

o Isabella siempre ha sido una dramática. Conociéndola, debe estar escondida en algún hotel barato o caminando bajo la lluvia para llamar la atenció

ad de proyección, hermanito. ¿Realmente crees que el mundo de esa mujer gira en torno a tu mediocre existencia? Q

stás muy defensivo hoy. Y esas marcas en tu pecho... parece que

a Diego. -Digamos que encontré a alguien con una... "sustancia" que tú nunca

ue el viejo me culpe si a su "niña consentida" le da un ataque de nervios por su comple

e quedó en el departamento era asfixiante. Gabriel permaneció inmóvil

a a medio muslo. Sus ojos estaban inyectados en sangre, no por el sueño, sino p

ndose para verla. Su mirada ya no era frí

e había transformado en algo más: un deseo ardiente de demostrarle a Gabriel que ella era much

que ella misma le había hecho. -Él no sospecha nada, Gabriel.

a mi mejor amigo y a mi sangre por ti. Pero después de oírlo... -Gabriel apretó la mandíbula-. Me importa un bledo la mor

pegándose a él-. No quiero ser "lige

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