je gris que había comprado en una tienda de segunda mano. Le quedaba un poco grande de los homb
-pregun
tregarlo -d
les y salieron veinte minutos
Yugo-. Caf
de la zona legal. Estaba poco iluminada y tranquila, lle
eslizó en u
, se qued
ca de la ventana, estaba Ci
sta. Sus ojos se cla
onoció con el pelo corto y ese traje barato.
estar en medio de una reunió
o un brazo sobre la me
. Miró a Alhaja
aces? -preguntó Cincel. Su voz era f
ijo Alhaja con calma-.
ado de Cincel. Soltó
e qué? ¿Buscan baris
e Global -d
rcajada. Fue un son
una habilidad, Alhaja. No pudiste ni manejar al personal de la ca
nte se volteó a ver. Una mujer en la mes
tó con los pu
palabras
a mano y tocó e
tate,
Cincel. Era quince centímetros más
ta de lujo -
cel-. Sin mí,
mano. Cincel se estremeció, esperand
l. Le acomodó la corbata. Estab
ebada oyera-, entonces el hombre que perdió a su sirvienta ni siquiera puede v
fixiándolo un poco
llevó la mano a la corbata para rev
de la cafetería
ron -dijo Alhaja-. Dile a
y se dio la vu
eca. Su agarre era fuerte,
da cuando te estoy
: la memoria muscular de las clases de Krav Mag
l punto débil- y simultáneamente dejó ca
uejido. Su mano s
trás. Sus ojos estab
a. Su voz no era fuerte, pero te
a de Yugo y sa
uedó mirand
caba de aplic
tía del dolor. Miró a su alrede
aunque su corazón iba a mil-. So
Baluarte -le
trecerró
i la contratan, el Grupo Cincel se retira de las n
represalia ilega
incel-. Quiero q
iba sonriendo d
ara que puso cuando le torcis
na. Se sobó el lugar donde
ienta -dijo el
diota -d
. Eso era lo único que yo
lular
Habla Alh
manos de Baluarte Global. Nos gustaría ver
Fue la sonris
est
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