Ka
nsajero, exigiendo atenció
a de color crema con le
vada en el Palacio de Bellas Artes. Un gesto
ano estaba sujeta a
muralistas. Por favor. Déjame com
eber
uemara, que viera las letras d
ranza. Una pequeña y traicionera parte de mí quería verlo. Quería
é la noche co
do años escondiendo bajo modestas túnicas de Luna. Me puse lápiz labial r
silencio, resonando con los fantasmas de la hi
, mirando los trazos de la historia de México. Se
spiró cuan
luminaron. Era una calidez ge
eniendo la distancia-
u voz espesa por la emoción-. Quería darte un recuerdo qu
re ca
a entró flotando, ahogando el
tan brillante
o blanco que parecía sospechosamente un vestido de novia,
l bueno de Bernardo, r
ernardo, a la pobre Katia le encantan las pinturas viejas. Deberíamo
eló la
neaste esto? -
ió. -Ariadna pensó que sería un buen cierre. El
ntré esto en tu antigua habitación
entro estaba el collar de zafiros que Marc
us dientes blancos y depredadores-. Ya que ah
esto. Estaba dejando que ella se llevara el crédito p
susurré, la comprensión asentán
do, la calidez en sus ojos reemplazada por la c
en los altos techos-. Está marcando su territ
tacones haciendo un c
por encima de mi hombro-. E
a Ciudad de México.
que una profunda
El chico que am

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