erada, inhalando el dulce aroma a jabón de bebé y galletas de vainilla que desprendía su cabello. El pequeño, ajeno a la tormenta que ame
durante un largo minuto, observándolo. Era su ancla. Su únic
Industries. El rascacielos se alzaba en el corazón del distrito financiero como un monolito intimidante, perforando el cielo gris de la ciudad.
ea de su bolso barato sobre su hom
dentro era sepulcral, roto únicamente por el repiqueteo de los tacones de ejecutivos que caminaban con prisa y la mirada fija al f
ostrador, impecablemente vestida y con una sonrisa ensa
ena Navarro. Me espe
ión de ligero desdén se transformó instantáneamente en u
jecutivo privado la está esperando al fondo de
pies, la opresión en su pecho aumentaba. La noche anterior, Alexander le había revelado que era el nuevo dueño de su empresa. Esta mañana, en la viejaaleza de lujo moderno, con paredes de cristal que ofre
, su jefa en Nova Eventos. A su lado, estaban los otros tres empleados de la pequeña age
o que el suelo se movía-. ¿Qué hacen aquí?
lido y surcado por lágrima
a y había agentes de seguridad en la puerta. Nos escoltaron hasta aquí para firma
andonó el ro
ogramados. La gala de anoche fue un éxit
solo para desmantelarnos y vender los activos. Nos acaban de informar que estamos despedidos. Y debido a una cláusula oculta en los antiguos contrato
abía conformado con convertirse en su jefe. Quería destruir todo lo que la rodeab
s abriéndose al fondo del pasil
a su torso y las mangas de la camisa blanca remangadas hasta los codos, exponiendo sus antebrazos fuertes. Parecía relajado, casi aburrido,
habitación, deteniéndose en Elena con una f
muró él, mirando su reloj de pulsera suizo-. Un h
re el magnate y sus aterrorizados excompañeros.
d me dijo que había comprado la agencia. ¡Me obligó a venir aquí para trabajar para usted! ¿P
a ceja, fingiendo u
fiduciario eliminar las pérdidas de mi conglomerado. -Su voz era suave, pero cada palabra goteaba veneno-. Sus cont
rimas de frustración finalmente picaron en sus ojos-. ¡Hágame daño a
mpleados de Nova miraron a Elena con pánico, aterrori
ro la oscuridad que inundó sus ojos hizo que
a los últimos segundos de su presa. Se detuvo tan cerca que
bajando la voz para que solo ella pudiera
documento impreso en papel de alto gramaje, lleno de cláusulas en letra pe
a exclusivamente a mi servicio personal, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, por lo
n contrato de esclavitud moderna. Era
so -siseó ella, ap
er fue cruel, afilada
uí y ahora, sin chistar, revocaré la orden de liquidación. Reasignaré a tu querida amiga Clara y al resto de tu incompetente equipo a uno de los d
ejó de
.. la seguridad los escoltará a la calle. Y me aseguraré personalmente de que ninguna otra agencia en t
sto a llegar Alexander para doblegarla. La estaba acorralando de la manera más ruin y efectiva posible. Sabía exacta
oraba en silencio. Luego, cerró los ojos y la imagen de Leo vino a su mente. Si perdía este
a. Completamen
e plomo, Elena abrió los ojos. Miró a Alexander co
rafo -dijo, co
lsillo interior de su chaleco y se la entregó, rozando
nta negra sobre el papel se sentía como un clavo cerrando su propio ataúd. Al terminar, le devolv
la firma y asintió levemente. Se gi
mento de logística de Volkov. Preséntense en
ascensores, susurrando apresurados "gracias" a Elena
cho privado y haciéndose a un lado-. Tu primer deber es prepararme un café. Y luego, me va
se cerró tras ella con un chasquido sordo y defini

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