img LA ENFERMERA DEL MAFIOSO  /  Capítulo 5 ADVERTENCIAS ESCRITAS CON VENENO | 38.46%
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Historia

Capítulo 5 ADVERTENCIAS ESCRITAS CON VENENO

Palabras:1766    |    Actualizado en: 24/03/2026

ón estaba e

fúnebre. Angelo di Santi permanecía recostado, el torso vendado,

rme -ordenó, sin

de los suyos, dejó una car

hemos podido con

iento dolía, pero no lo demostraba. Abrió el docu

ntina

iginal: Isa

a, peligrosa, se d

ró-. Siempre fue buena desapareci

Sabemos que se mueve con identidades falsas. Cambió de país

ró la carpe

mi he

o fue breve

os que están conectados... per

eza contra la almoha

te ocurriera -dijo con calma-. Sabía mis rutas, mis horari

re tragó

ue sigamos

rostro lentament

Quiero que la siga

do la enc

o a

olvió a llenar

erto -continuó Angelo-. Que el acc

rió los ojos

tá se

que

ro no había nada a

bella... mi hermano... los enemigos que se esconden detrás de

apenas, igno

lga de las sombras...

una

y a ir p

mbre a

emos mient

jenla vivir. Déjenla dormir.

s ojos un

-susurró- entenderá que la muerte

marcó un pit

estaba muerto, sol

dejas de plástico, olor a café recalentado y conversaciones a medias. Cassandra se sent

tra parte, en el con

que todavía le

neno-. Ya veo que el paciente del código ro

evantó la mi

forme perfectamente planchado, so

Sandra, bajando la voz, pero no lo suficie

antes de responder. No le

ajo. Mi vocación es cuidar a los pacientes que lo

oltó una

o más cerca-. Siempre tan correcta

de arri

ada, hace lo que sea. Como tú, moviendo ci

ndo se

e de inmediato. La silla

z firme pero temblando por

ó una ceja, d

¿O qué? ¿Te duele que

Cassandra se

Si vuelves a mencionar a

burlona-. ¿Vas a llorar? ¿O vas a usar

charola con fuerza, la comida cayó al suelo, el plato se rom

inmóvil, mirando el

Sandra-. S

elta y se fue

ajo la bata médica, observaba la escena sin intervenir

el tel

ra está molestando a Cassandra Morales

línea había silencio,

La

o lo inte

a pa

lo di Santi-. Y asegúrate de q

ombre

restos del plato, tratando de que na

en ya había decidido que nadie volvería a hacerle daño y mucho

del café derramado en las m

ez, do

e la llamaba a esa hor

ó, ajustándose el uniforme mi

cina administrativa del tercer piso

bierta. Dentro, el ambiente era frío, demasiado ordenado. El doctor Arrieta estaba sentado detrás del escritorio. A su lado, una mujer del área admi

ió todo sin que nadi

a -dijo Arrieta, sin

obed

iva-. Conducta inapropiada durante el horario laboral. Conflicto

tó las manos so

ovoqué nada. Fui insultada. Mi fami

oltó una

ica -murmuró-. Yo so

antó la mira

control -dijo-. Que levantaste la v

Cassandra, con los ojos bril

rativa cerró

-dijo-, el hospital no puede permitirse

ra tragó

formal -continuó- Quedará

silencioso, pe

efender a mi hermana? -preg

onrió, sa

ó la mujer- y nos veremos obligad

se volvió i

arte -dijo Arr

Miró a Sandra una sola vez.

jo-Nunca vuelvas a me

encogió d

este hospital... todo se

r atrás, no vio la cámara

, no sabía que alguien ya había ordenad

Di Santi escuchaba el infor

nazaron?

dvertencia formal, i

ró los ojos

uró-Entonces ya

ó los

-Y prepárense, porque nadie toca l

*

llo con la barbilla en alt

l, se repitió con

a para ella

cesaria. El espejo le devolvió su propio reflejo: impecable, controlada,

-. Siempre la buena, la

garganta, desde el primer día. Desde que ll

la, desde que los pacientes pedían que fuera Cas

, pensó con amargura y

illero con la

es

humillaciones, médicos que la miraban por encima del homb

el código rojo, el nombre le

lo De

, no a Sandra, s

lando de rabia-. La enfermerita per

r,ella tiene una debilidad, pensó de

la enfermedad

-murmuró-. Siempre ago

ndo, contestar llamadas con la voz quebra

n perfect

r un poco más, se ap

meró-. Un medicamento fuera

rores humanos, pero

ñadió en voz baja-, nad

seguro, sin forma de pagar tratamientos. Imaginó esa mirad

lso, respiró hondo

ijo-. Todo cae...

movimiento suyo estaba siendo anotado, no sabía que había elegid

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