ón estaba e
fúnebre. Angelo di Santi permanecía recostado, el torso vendado,
rme -ordenó, sin
de los suyos, dejó una car
hemos podido con
iento dolía, pero no lo demostraba. Abrió el docu
ntina
iginal: Isa
a, peligrosa, se d
ró-. Siempre fue buena desapareci
Sabemos que se mueve con identidades falsas. Cambió de país
ró la carpe
mi he
o fue breve
os que están conectados... per
eza contra la almoha
te ocurriera -dijo con calma-. Sabía mis rutas, mis horari
re tragó
ue sigamos
rostro lentament
Quiero que la siga
do la enc
o a
olvió a llenar
erto -continuó Angelo-. Que el acc
rió los ojos
tá se
que
ro no había nada a
bella... mi hermano... los enemigos que se esconden detrás de
apenas, igno
lga de las sombras...
una
y a ir p
mbre a
emos mient
jenla vivir. Déjenla dormir.
s ojos un
-susurró- entenderá que la muerte
marcó un pit
estaba muerto, sol
dejas de plástico, olor a café recalentado y conversaciones a medias. Cassandra se sent
tra parte, en el con
que todavía le
neno-. Ya veo que el paciente del código ro
evantó la mi
forme perfectamente planchado, so
Sandra, bajando la voz, pero no lo suficie
antes de responder. No le
ajo. Mi vocación es cuidar a los pacientes que lo
oltó una
o más cerca-. Siempre tan correcta
de arri
ada, hace lo que sea. Como tú, moviendo ci
ndo se
e de inmediato. La silla
z firme pero temblando poró una ceja, d
¿O qué? ¿Te duele que
Cassandra se
Si vuelves a mencionar a
burlona-. ¿Vas a llorar? ¿O vas a usar
charola con fuerza, la comida cayó al suelo, el plato se rom
inmóvil, mirando el
Sandra-. S
elta y se fue
ajo la bata médica, observaba la escena sin intervenir
el tel
ra está molestando a Cassandra Morales
línea había silencio,
La
o lo inte
a pa
lo di Santi-. Y asegúrate de q
ombre
restos del plato, tratando de que na
en ya había decidido que nadie volvería a hacerle daño y mucho
del café derramado en las m
ez, do
e la llamaba a esa hor
ó, ajustándose el uniforme mi
cina administrativa del tercer piso
bierta. Dentro, el ambiente era frío, demasiado ordenado. El doctor Arrieta estaba sentado detrás del escritorio. A su lado, una mujer del área admi
ió todo sin que nadi
a -dijo Arrieta, sin
obed
iva-. Conducta inapropiada durante el horario laboral. Conflicto
tó las manos so
ovoqué nada. Fui insultada. Mi fami
oltó una
ica -murmuró-. Yo so
antó la mira
control -dijo-. Que levantaste la v
Cassandra, con los ojos bril
rativa cerró
-dijo-, el hospital no puede permitirse
ra tragó
formal -continuó- Quedará
silencioso, pe
efender a mi hermana? -preg
onrió, sa
ó la mujer- y nos veremos obligad
se volvió i
arte -dijo Arr
Miró a Sandra una sola vez.
jo-Nunca vuelvas a me
encogió d
este hospital... todo se
r atrás, no vio la cámara
, no sabía que alguien ya había ordenad
Di Santi escuchaba el infor
nazaron?
dvertencia formal, i
ró los ojos
uró-Entonces ya
ó los
-Y prepárense, porque nadie toca l
*
llo con la barbilla en alt
l, se repitió con
a para ella
cesaria. El espejo le devolvió su propio reflejo: impecable, controlada,
-. Siempre la buena, la
garganta, desde el primer día. Desde que ll
la, desde que los pacientes pedían que fuera Cas
, pensó con amargura y
illero con la
es
humillaciones, médicos que la miraban por encima del homb
el código rojo, el nombre le
lo De
, no a Sandra, s
lando de rabia-. La enfermerita per
r,ella tiene una debilidad, pensó de
la enfermedad
-murmuró-. Siempre ago
ndo, contestar llamadas con la voz quebra
n perfect
r un poco más, se ap
meró-. Un medicamento fuera
rores humanos, pero
ñadió en voz baja-, nad
seguro, sin forma de pagar tratamientos. Imaginó esa mirad
lso, respiró hondo
ijo-. Todo cae...
movimiento suyo estaba siendo anotado, no sabía que había elegid

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