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Historia

Capítulo 2 LA SOMBRA DE VANYA

Palabras:1857    |    Actualizado en: Hoy, a las 10:49

do ensordecedor, lleno de anticipación salvaje. Para los lobos, la ceremonia del Despertar no era solo un rito de paso; era e

Antesala de Cristal, un cuarto contiguo de paredes translúcidas donde debían prepararse

toda velocidad por sus venas. Él. Caleb. La chispa en su mirada, el aroma a lluvia ácida y menta que de repente se había vuelto el único oxígeno que

ron, aislando el ruido del banquete, el ambiente cambió drásticamente. El a

, normalmente de un castaño cálido, ahora brillaban con un destello amarillento, señal de que su loba es

, que hizo que los otros tres jóvenes retrocedieran instintivamente hacia las pared

do de lino blanco, que con tanto esmero había lavado y remendado,

stable. Su loba interior aún no se había manifestado, no tenía los instint

os zancadas depredadoras. El aroma a sánda

brazo con una fuerza que amenazaba con astillarle el hueso-. Vi cómo lo miraba

el agarre de su hermanastra

, Vanya. Tú no puedes co

es tan patéticos! -escupió Vany

nas logrando mante

o negociando esta unión durante meses. Es política. Es poder. Él necesita una Luna fuerte, una loba de linaje puro que pueda darle guerre

ado su mente durante años volvieron a surgir, oscureciendo la chispa de esperanza que había nac

encontrando un valor que no sabía que poseía-. Si él es

cieron. Una furia gélida re

a. Puede confundir incluso a los lobos más racionales. Cuando Caleb sintió tu aroma... si es que siquiera tienes uno... se sorprendió.

esar la amenaza, Vanya se movió

vestres, preparadas para el brindis final de los iniciados. Vanya agarró una de las

e Vanya, que habían brotado en una fracción de segundo, se engancharon en la fina tela de l

ra, empapando el remanente blanco de su vestido con un líquido espeso,

contra el mármol, tosiendo mientras el v

emasiado cobardes para intervenir. Vanya miró a Elara desde arriba, con una sonrisa que destilaba veneno puro-. Qué lástima. Ese trapo andrajo

ebajo, y el vino la hacía lucir sucia, miserable, como una mendiga que se había colado en el palacio rea

sus ojos, pero se negó a dejarlas caer. No le daría

oble resonaron cuando al

la manada-. La luna está en su cenit. E

esperadamente a su alrededor, buscando

rró, el pánico estrangula

a a levantarse y susurrándole al oído-. Y Caleb verá exactamente a la pordiosera que la Luna i

da roja y caminó hacia la puerta, seguida por los otros tres. Elara

gaba a su piel, haciéndola tiritar incontrolablemente. Estaba cubierta de manchas oscuras, su cabello pl

ras de la habitación. "Si salgo así, seré el hazmerreír

, la electricidad del vínculo, la empujó hacia adelante. Tal vez, si el vínculo era real, a Caleb no le impor

su vestido amenazando con deshacerse a cada

istal, el silencio cayó sobre el

as miradas se clavaron en ella. Elara sintió que el aire se volvía cuchillos que le

s esa c

animal at

ra para el

y a miedo... ni siqui

el pasillo central que llevaba a las grandes puertas dobles de cristal, las cuales se a

atrayendo miradas de admiración y respeto. El contraste entre a

salir al jardín, los líderes de las m

cando los ojos dorados del futuro Alfa de los Colmillos de Hierro. Buscaba el

el mundo de Ela

irada recorrió el vestido rasgado de Elara, las manchas púrpuras que parecían suciedad, su postura encorvada y temblorosa. Los puños del jov

abía frialdad. Una frialdad teñida de vergüenza pública. Era el futuro líder de la manada más temida d

acción de reojo, sonrió con suficiencia y a

ba en el cuerpo se desvanecía. El vínculo en su pecho, que antes palpitaba c

ser vista como una igual. Y mientras el Alfa Magnus levantaba las manos hacia el cielo estrellado para dar

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