uerda como si
tras ella y sus compañeros de club sudaban, corrían y saltaban alrededor de los estudiantes que pasaban,
sionales chorros de agua fría que se echaban en
u otras bebidas permitidas, ella y los miembros de su club tra
orma que camina rápidamente hacia el edificio principal de la universidad, con la cabeza gacha y los hombros encorvad
tudiante tiene una complexión entre la de un corre
l contacto visual los hace invisibles? Marcia
unta emocionado el estud
a, entregándole su botella de agua
sonrisa cómplice y exclama: «¡A por ellos, tigresa!», dándole una pal
===
cando gente nueva para el club de cata de vinos. ¿Te interesa?», le
y pasa junto a Mar
rcia en voz baja, agarrán
ahí debajo, piensa ella,
as solo co
nte y levanta la mirada para
de su rostro, le suelta el brazo rá
al». Respira, y de repente su respiración se acelera, y no por la carrera cort
decuadas y frotándose inconscientemente las manos contra sus delgados muslos, como si int
damente a Marcia: lo primero que le llama la atención son sus oj
ula fuerte y los pómulos afilados, junto con unos labi
se suaviza y se gira completamente hacia Marcia. «¿Qué pasa?», pregu
lub, eh... unirse, eh... ¿quieres?»,
ta el follet
locando las manos sobre las rod
sin dirigirse a nadie en particular, dándose palmadita
le grita Steve, el presidente del club de c
mesa donde están el resto de los miembros
as reparte folletos junto a Marcia. Marcia la mira, sonríe
itud que pasa, sonriendo
evento de inauguración
sación desde la distancia, tambi
, mientras sigue repartiendo follet
===
semestre del club de cata de vinos está en p
s y amarillas y mesas redondas de cóctel repartidas por todo el espacio, lo que permite a los
treinta tipos diferentes de vinos de todo el mundo y algunas c
istoria de los vinos presentados y explican el arte de la cata de vinos a los invitados que vienen a
melodía de Sebastian Bach, y mucha gente está de pie
el recinto y otea la
evitando todos los grupos y cualquier contacto visual. Muchas
upo de personas con las mismas insignias doradas prendidas en el pecho, y
onrisa magnética, que pa
que se mece suavemente con la brisa de la tarde, sus cálidos ojos marrones y el relajante sonido de su voz, que
ida. ¿Necesitas ayuda con algo? Puedo enseñarte el lugar...», le dice nerviosa a una estudiante
que está se vuelven hacia la voz de June y enti
e dirige hacia el estudiante que había conocido ese mismo día m
trándole el folleto a June. Sus ojos se
la mesa larga de allí», responde June, señalando a los eje
, tras evaluar la mesa de degustación de vinos durante medi
a del vino, a punto de alejarse,

GOOGLE PLAY