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Historia
Una familia para el solitario CEO.

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Capítulo 0 Introducción: ...Que el destino volvería a encontrarlos

Palabras:2419    |    Actualizado en: 15/04/2026

rk Cit

-ordenó el hombre

tumbó en el cora

sa no podía creer

nde se había ganado una beca para estudiar Administración de Empresas, hasta la oficina

spués de todo parecía tan enamorado de ella que la instó encarecidamente a no usar protección es

ntinuó-: Mira, Vanessa, eres demasiado joven, vas a truncar tus estudios. -Se llevó la mano a

humano! -gritó agitando sus b

e seguiré queriendo. -El hombre bajó el volumen de su voz temeroso de llama

ludaban con la cabeza, él estaba demasiado avergonzado para darse la vuelta, nadie podía en

empujó con fuerza, abandonó los brazos del

un hombre que quiere matar a

er para que te comportes bien en mi trabajo? -

te de cincuenta dólares de su cartera, agarró la mano

ste momento, ve a esperarme a la cafetería de al lado, charl

tante que esto Raúl

l vestíbulo de la planta baja en cua

*

su reloj impaciente, pero él no aparecía, ya había pasado una hora, lo llamó al móvil, para despedirse de una vez por todas

ró a preguntar a

ista? -indagó-, soy su novia y me acaba de decir que

escenario de su discusión y, si

acho de la planta diez,

Cuando llegó a la planta y se dirigió al pasillo, sólo dob

favor, Raúl,

en la mente. El corazón

provenía el sonido hasta un despacho, donde no dudó en empujar la puerta semiabierta. Ahí encontró a su novi

pere? -cuestionó con la voz temblorosa y la mirada l

losiva que tenía a su lado, se subió la cremal

spera, pued

jo en mi vientre es sólo mío, y

su hora de almuerzo, alcanzaron a escuchar la discusión, Raúl al notar la presencia

cucharan. -Yo ni siquiera te conozco, muchacha insolente, ve y

sido humillada de la peor manera, entonces salió corriendo de ese lugar donde sentía que se asfixiaba. Salió de aq

o, no sé cómo, pero juntos saldremos adelante, velaré por ti, día y noche, seré padre y madre -murmur

*

cisco, C

e trabajo. Todas sus esperanzas estaban puestas en conseguir ese empleo que se adaptaba a su horario

los invitados, se había arrancado el corbatín y tirado en el césped del

a mente, pisando hasta el fondo el acelerador había

la cita, y para asegurarse que estaba en el lugar adecuado, inclinó su cabeza, miró

manos salieron volando por el aire, y ella cayó desplomada en el piso, percibiendo un fuerte golp

pulso se le aceleró. Sabía que el accidente no fue su culpa, pues la mujer se aventó a la avenida sin mirar e

a mujer en el pavimento estuviera con vida, el corazón le latía con fuerza abrupta. La t

abrió sus párpados, y lo único que vio fueron unos f

uplicó, buscó la mano de aquel hombre y la presionó con fuerza

lce; presionó los párpados, era un hombre frío, así lo había hecho la vida, pero no podía

no pensaba quedarse un minuto más en San Francisco, eso no era bueno para su estabilidad emocional. No soportaba ver a Paige su exnovia, la muje

desalmado» se dijo así mismo, contempla

mpañar a la chica al hospital, permaneció ahí hasta saber que estaba fuera de peligr

orita Vanessa Johnson

e acercó de

on ella en el accidente. ¿Cómo está? -indagó

ar la hemorragia debido al golpe, y el bebé se encuentra a salvo, también tuvo

se le había encogido en el pecho, su mente había viajado al pasado, a la época de su infancia, a aquellos momentos en los cuales su madre hacia malabares con el dinero, pues no les alcanzaba, y

*

ientre, como protegiendo a aquella criatura, se estremeció ante aquel cuadro, se veía una chica muy joven, su rostro, aunque pálido reflejaba dulzura, pero él n

e recuper

desapareció, sin dar su nombre, ni nada

la revisaba por el destino de su criatura, el alma le volvió al cuerpo, al saber que su hijo aún crecía en s

bía perdido la cita de trabajo. -¿Qué voy a hacer? -se cuestionó temblando, no sabía que le deparaba el fut

cercó a su lado-, no te alteres esto no le

abajos me rechazan por estar embarazada, y en los que me dicen que sí, me exigen horarios que no me permiten conti

pobre mujer, entonces sacó del bols

ron esto

as de su rostro, arqueó u

-cuestionó

con la mano-, por cierto, era muy atractivo, vestía un frac, no sé si se estaba casando, o iba a retrasa

ció, percibió un p

en la garganta, necesitaba saber quién era esa persona, darle una dis

r en par, al mirar el interior: Había

e permanecer en reposo por el bien de su bebé, le dejo este dinero para que no tenga

dinero, quizás unos cinco mil dólares, o más. Negó con la cabeza, no le gustaba recibir limosnas de nadie, pero en ese momento est

nfermera. -¿Sabe el nombr

lo consigo, debe estar registrado en el

e se llamaba: Ryan Spencer. Él para que nadie de la familia supiera su paradero, ni lo involucrara

gracias en persona. -Acarició su vientre-, junta

n ese momento que el destino más

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