Cica
ecita el muy idiota no se fijó,
anco ¿qué le decía? ¿que estaba molesta con el señor pesadilla de la calle Elm porque me lanzó por
un mal momento. A propó
tor y yo soy Daniel Somerson, tu mejor pesadilla -me guiña un ojo y ambos
s, por lo que solo quedaban algunos asientos adelante. Siempre me había gustado sentarme atrás, era mi forma de protesta al ser la cerebrito de la cl
pesadilla). Nada del otro mundo, se notaba que el tipo sabía lo que decía y en cada palabra buscaba intimidarnos, pero yo no
no?) nos regañó a Mel y a mí esa vez que nos emborrachamos con tequila o la primera vez que Je
o el "señor pesadilla" y yo salgo de mi palacio mental, mien
ció escucharle decir que se esperaba de nosot
do mis palabras-bufa un tanto molesto de lo q
oy fallando en mis
dora de todas
respondí a lo que
uño apretado y nos hizo saltar a todos, pero
or! Ya fue suficien
ba, pero ya qué yo no era solo una cara bonita y tenía claro que iba a
pero de la nada se dio media vuelta
ue estuvimos todo el día de un lugar para otro recorriendo las instalaciones y conociendo a cada uno de los que harían
teando todo el maldito día a la pesadilla, pero que al parecer no le calentó ni por si acaso, pues cad
so es ser insolente, pues déjame decirte que andar de arrastra
mejilla roja como tomate maduro, fue sujetada por el pesadilla ambulan
no se permiten en m
pero
son para la calle, aquí cada recluta es su hermano, su compañero, el que algún d
uelta, tranquilamente, yo no era la del problema y si el s
dice Somerson al oído y a mí me da un ataque de
stelito de chocolate
¿
de zafarse. Llegamos frente a las señoras que nos sirven el almuerzo y yo como una buena niña pido doble ración de vegetales, después de mi cirugía debí aprender a co
os aquí,
e decir
que tendremos un
mi bandeja las felicité por su excelente labor, cada uno se dirigió a sus literas y por ind
ejo que tengo en mi mesa de noche, tomé mis ri
que reverberan en testosterona mostrando sus torsos esculpidos por los mismísimos dioses del Olimpo y en el centro él, mi pesadilla personal, con una camise
an- dice Somerson mordié
mantenga tan... tan...-hago movimientos con mis manos para tr
pecito se ve bastante
ué me puedo equivocar-Cuando voy a exponerle mis apreciac
rimos a ubicarnos- El oficial Davis y la oficial Conrad serán sus bastiones a seguir, es simple
a la rubia de Ana, batiendo sus pe
la cocina, así
mbre da
o, a ver en qué
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