img El Contrato del Heredero Prohibido  /  Capítulo 3 Negación y fuego | 5.45%
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Historia

Capítulo 3 Negación y fuego

Palabras:1811    |    Actualizado en: 16/04/2026

a lluvia contra los ventanales. Mila permaneció en el suelo durante lo que parecieron horas, sintiendo el frío de la madera filtrarse a través de su ropa. En

a champú de lavanda y galletas. Estaba temblando. Un temblor incontrolable

r esa mansión de cristal y acero que había sido su jaula de oro durante un año, le provocaba náuseas. Pero lo que más la aterrorizaba era la mirada que había vis

o a la habitación trasera, lo acostó en su pequeña cama en forma de coche y lo arropó hasta la barbilla. Se quedó mi

usurró, con la voz rota pero ca

studio y miró hacia la calle empapada del Soho. Allí, estacionado en la acera, bajo la luz parpadeante de una farola, estaba el inco

o, esperando, acechando en la osc

Leo era su heredero, la maquinaria de Thorne Enterprises se pondría en marcha. Tendría a los mejores abogados del mundo sobre ella al aman

nía que sembrar la duda

re los hombros y salió del estudio. Bajó las escaleras de emergencia de dos en dos, impulsada p

minó con paso firme hacia el vehículo negro. El chófer, al verla acercarse por el espejo retrovisor, hizo un ademán

sentado en la penumbra, sosteniendo un vaso de cristal con whisky ámbar en una mano y su teléfono en la otra

-preguntó él, su voz perezosa y mortalmen

la ventanilla empapada, ignorando

ño no e

teléfono. Giró la cabeza lentamente hacia ella. La luz de la farola iluminó la mitad de su rostro, rev

auto -o

aleb... -empezó Mila,

ó la muñeca de Mila y tiró de ella hacia el interior del vehículo. Mila soltó un grito de sorpresa mientras caía sobr

n cuerpo bloqueando cualquier ruta de escape. Dejó el vaso de whisky en

eó Caleb, su rostro a milímetros del de ella.

ada. Su corazón latía desbocado, pero se aferró a

lleva tu

ostro, Mila. Me vi a mí mismo. Y escuché lo que me gritaste a

ra-. Cuando me fui de Nueva York... sí, estaba embarazada. Lo descubrí la noche que terminó el contrato. Por

cía que sus huesos iban a romper su t

a, apenas contenida-. Si estabas emb

lientes a asomar a sus ojos. No le costó trabajo

e que me encontraras, estar sola en un país nuevo... Tuve un aborto espont

o palpitó furiosamente en su mandíbula. Por una fracción de segundo, la máscara del CEO inquebrantable se fracturó, revelando

xigió saber, su tono ahor

dres. Elegí un perfil que se parecía a mí, a... a nosotros. Leo es mío, Caleb. Solo mío. Tiene mis ojos oscuros, mi cabello. La línea

do cada microexpresión de su rostro empapado y aterrorizado. Mila sostuvo la mentira, rezando a todos los dioses

o corto, desprovisto de humor, oscuro y cargado de

oyando una mano en el respaldo del asi

actriz pés

golpeando su pecho con amba

a de esta manera? Soy Caleb Thorne. Conozco mi propia sangre cuando la tengo enfrente. Ese niño frunce el ceño igual que yo, camina con la

su chaqueta y sacó su teléfono. Desbloqueó la

reguntó Mila, el páni

ntacto rápido-. Pensaba ser civilizado y llevarlos a Nueva York primero. Pero ya

l le sujetó ambas manos con una sola de las suyas, con una fuerz

equipo de laboratorio estén en la puerta de este maldito estudio en exactamente treinta minutos. No, no me importa

iguo. Sus ojos grises, ahora encendidos con el f

muerte-. Si dices la verdad, Mila, si resulta que no soy el padre, te juro que firmaré l

l nudo en su garganta er

y la suavidad de su toque fue perturbador-. Pero si resulta que me has mentido... si ese papel dice que el niño que duerme allá arriba es mi hijo...

a su amenaza. Mila cerró los ojos, sabiendo que acababa de perder la partida, y

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