era un santuario
l apartamento que Beatriz
aroma a eucalipto y sándalo, la
revolviera con una mezcl
rme bañera, el duro azulejo
latón, el agua tronan
alrededor de sus mechones sueltos
ando los chorros de
hipn
peli
e sales de baño en
pesado, lleno de sales d
prado para él hace t
ese momento, llamándo
nte, ahora
s granos gruesos rechi
ra esparcirla
ngulo blanco y afelpado, no
des
a de Beatriz resb
ndo aferrarse al borde
sufic
gado, se precipi
ad tomó e
gran estruendo, co
el calor fue
tragándose su abrigo
abonosa, tosiendo mientras luchaba por
l baño se ab
un crujido que res
está pasando?
jos muy abiertos, escanean
uvo en
ñera, con el cabello pegado a la cara
lados, formando un charco en
ándolo a través de l
la ex
tenía hafefobia:
ófobo de pr
la suciedad er
n desastre c
rtamudeó, limpiándose
que él re
pidiendo a la mucam
e no s
extendía por su piso inmaculado, un músculo en su mandíbula crispándose con un disgusto familiar y apenas contenid
go más
agua, deslizándose de un hombro. La tela de su suéter blanco debajo se había v
uros por el agua, mol
lyle se movió mien
ecía olvidar sus propias reglas. Sus zapatos de vestir
eció n
-su voz era ás
usurró
sus botas haciendo un
da de ella, salpicand
etrocediendo contra la p
irtió-. Estoy sucia.
e la i
uidados, pero ella vio que temblaban por un
a mano,
iró su
la gente -dij
e me des
una p
ella extend
ríos rozaron la palma
se a
ron alrededor de su muñeca, s
i
a fuerza sin esfuerzo, el a
chocando con
razos, aterrizando con un pesado chapoteo a sus pies. Su suéte
erando que él l
lo
rador y eléctrico, su brazo rod
sionada contra él, e
razón de él martilleand
a rá
iado
hubiera accionado un
oniendo un metro de
la máscara cayendo d
expresión torciéndose en
goteando desdén-. Tan
a sí misma, tembla
o lo de
tete -o
atriz se alzó d
fombras del pasillo -dijo, dándole la espalda-. Y
puerta, detenién
a hacerte invisible -dij
ó ella, castañea
n la curva de su cadera donde los
bé tire tu equipa
uerta de u
goteando, temblando y a
había
ía sos
o la había mirado c
omo si estuviera
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