se había abierto de nuevo. La lluvia caía a cántaros, llevándose el acaloramient
an! ¡D
lla. La alcanzó en los es
tó él por encima del trueno. "¿Av
ó Vivian bruscamente. "¡
Julian. "¡Tú me haces sentir como... como un p
para ti!", le grit
tenía la intención de golpearla.
te de m
Su tacón se enganchó en l
a
estrelló contra el borde afil
U
sino un hematoma profundo y nauseabundo. Jadeó, acurr
do fue arrancad
ella. Por un segundo, pareció horrorizado. L
", se burló. "A
El dolor era cegador. Lo m
a...
e dio la vuelta y regresó a la casa.
d
nte la
Las lágrimas se mezclaban con la lluvia en su rostro. Se tamb
a a dónde iba. Su visión estaba bo
baladiza. Una curva apa
s. El auto hiz
es y el cielo se mezclaron en u
UJ
El airbag se desplegó, golpeándola en el p
le palpitaba. Su espalda ardía. Pero estaba vi
usurró, pero n
los
Toc
a golpeando l
omo una telaraña, vio un paraguas negro. Un enorme auto negro
ue abierta
is marengo que costaba más que su auto. La lluvia rebotaba en su parag
de mo
da. De barítono.
. "Mi... espalda... me du
chófer que había aparecido a su lado.
a", dijo él. "
sus brazos por debajo de sus r
dolor era insoportable. Hundió el ro
. incr
la. No a wh
o y puro de montaña. Y algo
sara nada. Caminó hacia el Rolls-Roy
n los asientos de cuero. El
a sombra, pero vio unos ojos penetran
ano se aferraba a la sol
raje. Su sangre, de
je...",
No frunció el ceño. No pareció
o tela"
. "Al hospital", l
preguntó Vivian, mientras s
mento, la frialdad de
dijo. "Alex
ente. Vance. El enemigo
enemigo", arrast
ca se crispó. El fan
ra. Kensington. El
todo se vo
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