/0/23837/coverbig.jpg?v=88efcf685942020daf1c331208c7fa2c)
ni
s no logran percibir otra cosa que no sea el sonido lejano del exterior y las suaves respiraciones de quienes están más cerca, el templo de oración huele a madera, incienso y aceites
omo lo ha hecho todo este tiempo, pido por el bien de los demás y después... mi cabeza comienza a divagar en otras cosas que no son dignas de compartir en el momento de oración, como en sí el libro que leí
ue contarle al pobre hombre, seguro se aburrirá de escuchar mi rutina de todos los días. Estoy segura de que no me mandará el infierno por no platicar con él hoy y solo mantener los ojos cerrados, estoy segura de que ya
este lugar, y no digo que fuera malo del todo estar aquí, pero me muero por ver el exterior y más que nada me emociona la idea de
lugar fue un acto de amor y protección a mi persona en lo que se encontraban a ellos mismos, oh por lo menos es en lo que la abadesa ha tratado de convencerme en este tie
un brinco de mi sitio para levantarme de donde estoy, salgo de mi fila y camino con
nosotros?.- le sonrío a una de las hermanas más mayores cuando paso al lado de ella, siento que las mejillas se me pon
fue muy agradable, pero por fin pod
a que el hábito religioso no me lo permite muy bien. Subo con cuidado las escaleras levantando la tela para que me permita mayor movilidad en los pies, entro a mi habitación, ya
vimientos son algo torpes, me tiemblan las man
la casa de
un boni
mi prime
para comprarme
... cielos, pensar en eso úl
un muy pequeño número de libros que no tienen nada que ver con la iglesia y son muy pocas las hermana
, decía que nada de eso era real, que no merecía nuestra atención y que no perdiéramos el tiempo leyendo
ana Gloria una de ellas... otras pocas como yo solo estamos de paso, algunas por voluntad propia para acercarse a la r
... un novio. Siento que la temperatura aumenta de solo pensarlo, quiero un amor como en esos libros, un vali
mi pecho, me quedo parada en el umbral mirando la reducida habitación, mi cama pequeña en donde pasé noches y días en soledad, ese escritorio que le tocó hacerla de almohada en más de una ocasión y mi ropero,
as sueltan un pequeño chillido como si se despidiera de mí, hasta

GOOGLE PLAY