La chica gordita que el CEO invalidó no quería amar / Capítulo 1 El sabor de la traición y el precio de la salvación | 9.09%/0/23838/coverbig.jpg?v=f6a04876e50555dd0e4ff95ae21c0ba4)
eccionando cada capa de ese pastel de tres pisos que coronaba el salón principal. Me llamo Aurora, tengo veintidós años, y hasta hace apenas una hora, creía que el destino me estaba
a de fondant demasiado dulce que, cuando la
rmuré para mí misma, limpiándome
infonía de falsedad. Bruno, mi prometido, el hombre con el que llevaba tres años de relación, el heredero de la fortuna de los Valdés, me había p
tido color esmeralda, que había elegido cuidadosamente porque me hacía sentir poderosa a pesar de mi
isas. No eran risas de negocios. Eran risas que erizaban la piel, seguidas
preguntó ella, con ese tono melodioso qu
stel. No tiene ni idea de lo que pasa a su alrededor. Es tan... predecible -la voz
rompió algo dentro, algo que no sabía que era tan frágil. Bruno estaba acorralado contra los estantes de suministros, con
un hilo de seda, un susurr
Bruno... Bruno ni siquiera se inmutó. Se limitó a arreglarse el nudo de la corbata, miránd
ras en la mesa -dijo él, con esa calma irri
r mi cuello hasta mis mejillas-. ¿Qué demonios haces con
po, deteniéndose en mis curvas, en mis caderas, en todo lo que él solía llam
a comida... te has dejado estar. Tienes que entender que un hombre como yo necesita a alguien que mantenga un estándar. Elena entiende la vida de otra manera. Deber
se abría bajo mis pies, pero en lugar de caer, algo en mi interior se en
ado el pastel de bodas que aún no habíamos servido. El betún blanco, deco
pregunté, con una calma q
tre de harina que tienes en el brazo y compórtate.
on toda la fuerza que mis brazos habían acumulado amasando
desmoronó sobre sus hombros y el chocolate manchó su camisa blanca impecable. Bruno se giró, ató
loca! -g
-. Quédate con ella, Bruno. Se merecen el uno al otro
s de esa farsa. Salí por la puerta trasera del salón, hacia la noche fría de la ciudad. El
a con mi madre, mirando el techo, tratando de calcular cómo sobrevivir al mes. Mi padre había muerto dejándome no solo su apellido, si
a nadie. Al abrir, me encontré con el hombre que menos que
como si fuera el dueño del lugar, esca
diota, pero es mi hijo, y lo que hiciste con el pastel ha
és? -pregunté, sintiendo un nudo en el e
isbo de humor. Se ajustó los gemelos de oro y me mir
á grave. Sé que las deudas de tu padre están a punto
contactos, pero escuchar cómo desnud
pregunté, con l
se maldito accidente lo dejó en una silla de ruedas. Ahora vive en nuestro viñedo en Valdenia. Es un hombre amargado
? -pregunté, aunque empezaba a sospe
en nadie de nuestra élite. Si te casas con él, si firmas un contrato de matrimonio por un año y te aseguras de que se mantenga
. ¿Casarme con el hermano del hombre que me humilló? ¿Conv
yo? -logré
o te importaron las consecuencias. Eres una mujer que no se rompe fáci
lo dejó sobre la mesa de centro. Había un cheq
Aurora. La clínica no esperará
pendientes. La desesperación se apoderó de mí, una ola fría que me obligó a tomar una dec
que algo en mi interior
ió, una sonrisa que
Prepárate, Aurora. Damián no es un hombre fá
mbre que no conocía y un destino que no había elegido. Pero mientras mis manos temblaban, una extraña determinación comenzó a crecer en mí. Si Damián era un hombre

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