img Una chica, una manada de bestias  /  Capítulo 5 Te juro por mi vida que no te dejaré | 5.43%
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Historia

Capítulo 5 Te juro por mi vida que no te dejaré

Palabras:1240    |    Actualizado en: 08/05/2026

e la mesa cuando Samuel salió

a había elegido la talla más grande, la prenda le quedaba un poco pequeña, po

. Luego señaló la mesa y dijo: "Hice una ensalada de

rcó y observó el plato con atención. Tragó saliva antes de añ

utrifluido o pastillas. Para ellos, cocinar era innecesari

o algo a lo que estoy acostumbrad

un pequeño trozo de carne y se lo llevó a la boca. En cuanto lo probó,

n cuestión de segundos, devoró t

admiración, comentó: "Nunca ha

resplandor. Ya no tenían la intensidad salvaje y ensangr

an vio algo a lo que no estaba acostumbrada, como s

arla de nuevo la próxima v

e qué necesitas de mí", dijo Samuel con to

es, pero no quería arruinar el mom

ste mundo. Si te quedas a mi lado, sería feliz. Aun as

ue no te dejaré, mi señora", respondió Samuel sin vacilar. La m

una leve sonrisa. "Puedes llamarme Lily. A pa

so de esa concesión dejó a Samuel paralizado, inseguro de cómo responder por un momento. Una parte de él no pudo evitar preguntarse si todo lo q

lo tranquilizó del todo. Quizá

y no sabía si confiar en ella

ido tratadas. En cuanto a sus huesos rotos, él la tranquilizó sin dudarlo, explicándole que su recuperación como hombre lobo

abía recolectado en el Matorral Aberrante y las guardó. Su plan era s

orden, se dirigió con

n fuera, notó que é

forma de comportarse desprendía una presencia cortante y poco acogedora que no pasó desapercib

o. Después, tomó la mano de Samuel y la sujetó con firmeza, tratando de tranqu

avos no se nos permitía ir a ninguna p

ocido, y las condiciones que había sopo

compañero, mientras decía: "Samuel, esta zona es segura. Aquí na

uel había visto más que sufi

palcos privados, con copas de vino en la mano, ve

fría indiferencia. Para ellas, no era diferente de un

ian. Cuando esta lo miraba, sus ojos eran amab

do o si de verdad lo decía en

on una mirada firme y escrutadora. "¿Qué tal si m

encia se acercó. Había algo en él que la atraía, pe

el cuando notó su reac

lian levantó los brazos, se los pasó por el

aba en voz baja: "No quiero perder la compostura aquí

lejos, podría no ser

rada se clavó en el rostro de Lillian

y le quitó el caramelo con la

y los vieron. Se detuvieron en seco ante la escena. La

a había visto actuar así antes. Nunca les había mostrado ese tipo de cercanía. ¿Por qu

illian había traído. Tras comprobar su calidad, le entregó la cantidad

ndo vio a un macho nuevo de pie junto a ella, preguntó

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