í el ter
tida de
hasta los hombros, abrigo de cachemira color marfil que costaba lo que yo había tardado un semestre en gastar
. La prometi
e, según me explicó Irina con la discreción de quien da información sin parecerlo, ll
, sino por que Alekséi la recibió en la entrada, con esa cordialidad exacta y medida que era la versión pública de la frialdad que yo había experimentado e
é de la
bro a la biblioteca
os en los sillones junto a la chimenea los sábados de invierno. Era el espacio más honesto de la casa: no había cámaras visible
re dos títulos cuand
siado elegantes par
presa -d
onrisa en el rostro que tenía todas las formas correcta
a -d
del tipo que hace alguien que ya investigó-. Dmitri nos h
mi
ario parecía entender perfectamente que lugar ocupaba yo en esta casa
extendiendo la mano-.
reché
sé -
encia de curiosidad y que era, claramente
o te vas a que
po que n
lud de Dmitri, tiene sentid
palabra funcionó como un guante prestado, uno qu
iendo a la mansión? -preg
ndo los dedos por los lomos de los libros, con una posesividad natural-. Es una casa extraordinaria.
semos haré alg
ca, sin considerar que esa frase pueda molestarme por
de que quedará
que había el
séi que venía en dirección opuest
orden? -
tamente
cami
a biblioteca. Escuché la voz de Nadia, m
ncida de que Nadia Petrov me había declarado algo en esa bibliot
xactamente qué tipo de juego se j

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