/0/24080/coverbig.jpg?v=5c51ba8a4c8933b48e00b05d1766dfcd)
e vista
estab
nstalaba profundo en los huesos y se negaba a ser ignorado. Se deslizaba bajo mi piel, pri
ntes de co
trás de mí con un suave clic, pero el sonido resonó mucho más fuerte de lo que debería en aquella quiet
ba v
ores lejanos, ni voces saliendo de ventanas abiertas, ni señales de vida. Solo unas pocas farolas tenues parpadeaban
corrió la espalda,
echo-. Es solo una noche normal. -Pero incluso al decirlo, supe que no era verdad. Mis instintos nun
nte contra los edificios silenciosos, cada sonido demasiado claro en medio de aquel vacío. Me cerré más
me atravesó con una descarga de miedo. Mi pulso falló por un segundo antes de acelerarse, golpeando con fuerza c
ando aceleré el paso, el sonido detrás de mí se ajustó al instante, siguién
ar distancia, pero las pisadas me siguieron sin pausa, firmes e implacables. Una ola
le de negar. Tres hombres. No intentaban esconderse y no reducían la velocidad. Su atención
rió mi cuerpo mientras huía por la calle, mi bolso golpeándome el costado y mi respiración saliendo en jade
el silencio
o me provocó una nueva oleada d
perseguían, pero sabía una cosa con absolut
laxon sonó con fuerza en protesta. El conductor gritó algo, p
er, pero el sonido de sus pisadas cada vez más ce
una opción. No podía arriesgarme a llevarlos hasta allí. La com
le lateral, esperando que me llevara de vuelta a una vía más transita
o de ladrillos al final del callejón se alzaba alto e inflexible, cortando cualquier posibilidad de esca
abra se me esc
las pisadas cambió. Ya no
as los tres hombres entraban en el callejón. Sus expresiones ahora eran ca
pesar del temblor en mi voz-. Se equivocaron de
ltó una risa ba
mos interesado
ía dolorosamen
ás rápido ahora-. Nunca los había vi
otro con frialdad-. T
iendo la cabeza-. No voy a ir
y seguros, como hombres que
s mis ojos buscaban en el ca
do contra un contenedor de basura. En el momentoó con un fuerte crujido al conectar con su brazo. Él retrocedió ma
no
la con tanta fuerza que un grito escapó de mi garganta. El dolor me atravesó
eé, forcejeando
o af
ba
y arañando con desesperación, p
a traigamos viva -m
rovocaron una nuev
temblorosa-. No conozco a ni
uestro p
pero antes de que pudie
én. El agarre en mi muñeca se aflojó ligeramente cuando su at
encio cayó so
omo si algo hubiera entrado en el espacio
e, me gir
s farolas que tenía detrás. Vestido completamente de negro, parecía fundirse co
ía, controlada e ind
ombres, aunque su voz ya no tenía la mis
ante, con movimientos lentos y deliberados. Cada paso ir
élt
llevaba un peso que hacía que
me sujetaba ap
as órden
ó ocurrió demasiado rápido para q
as y controladas. En cuestión de segundos, los hombres que me h
. El silencio regresó
del callejón, intacto y compuest
ba con rapidez mientr
pregunté, con l
tras miradas se encontraron, algo se
pero había algo debajo: algo intenso
ien no deberías
ofrío me
contigo. Ni siqu
cruz
nquietud se entrete
había vi
stancia entre nosotros hasta que pude sen
das -dijo
la res
ordar
ojos: algo que se sentía peligrosamente ce
a ser un
me apretó
uiero i
dedos rozando suavemente la piel magullada. El toque no fue brusco
enes c
ó con fuerza con
conozco. No voy a i
dad, apretando su agarre lo justo para impedir qu
a en el sitio, despojándome de cualquier ilusión de control.
era un
a recl
d más allá, pasando junto a los hombres caídos y hacia un mund
scapado de
rapada por algo m
o suficiente para recordarme que no había escapatoria, una
era un
a en lo que acababa
e po

GOOGLE PLAY