sta de Holl
y sus mensajes no tenían respuesta. Me dije a mí misma que estaba ocupado, cuidando d
extrañamente cómplice. "Está con Dani, ¿sabes?", dijo, su voz goteando una dulzura artificial. "Dani tu
on la voz tensa.
estar en todas partes a la vez". Se inclinó hacia mí en tono de conspiración. "Estaba muy molesto por todo el asunto de Ame
go dejó sin miramientos, lo que provocó su supuesto colapso mental. La misma Amelia que se h
a tensa. "Mira, Holly, Kade tiene mucho entre manos. Dani no está bien. La familia... están bajo mucha presión en este momento con la reel
eso conmigo?", pregunté,
a desviar la atención. Alguien que no sea... ya sabes, A
secuestro... todo volvió de golpe, pero ahora con una claridad nauseabunda. El "peligro" no era para nosotros. Era para él y su familia. Y yo era el blanco conven
sus ojos. No me estaba advirtiendo por mi bien. Me estaba advirtiendo que estaba a punto
ó. Su voz sonaba cansada, sin inflexiones. "Holly
con la voz tembloro
l otro lado de la línea. Luego, un suspiro
que poseía. "¿Me usaste? ¿Dejaste que me hicieran daño para proteger a Dani?
arpenter son despiadados. Usarían cualquier cosa en nuestra contra, especialmente los rumores sobre nues
ía enamorado, el hombre por el que tanto había soportado, me había puesto deliberadamente en peligro. Me había visto s
esperada, un intento de salvar cualquier ápice de dignidad, cualquier tr
casi como un apaciguamiento. "Pero esto... esto es más grande q
de altas apuestas. Mi pecho dolía con un dolor tan profundo que se sentía físico. Como un trozo de cri
te. Deambulé, entumecida, hasta que mi teléfono vibr
acababa de abrirse en mi vida. "¿El nuevo manuscrito de K.B. Barry? ¡Es una obra maestra! La editorial va a hacer una
de fama mundial, el genio literario. Había buscado el anonimato para escapar de la presión, pero también para encon
eocupación ahora. "¿Está todo bien? Has estado muy callada desde que empezaste la
Un anhelo por algo q
mentí, con voz mono
echo. Es verdaderamente crudo, emotivo... quiero decir, la forma en que capturaste esa dinámica madre-h
personal, en la que volqué mi alma tras la muerte de mi madre, la que exploraba las agónicas profundidades de la pérdida y el apla
sto las amenazas, sentido el miedo. Cargaba con la culpa de su brillantez, de su negativa a permanecer oculta, de su eventual y trágico final. Creía que su visibilidad la había matado. Así que elegí la invisibilidad para mí. Me convertí en K.B. Barry, el elusivo autor masculino, evitando los reflectores a toda
oteger por mi propio bien. Pero no era así. Había visto a una chica
rujido. Kade estaba allí, su silueta recortada contra la luz del pasillo. Sostenía un pequeño y delicado jarrón de l
n la voz ronca. "Nec
agente, estaba segura. Pero había visto el
muy mal. La presión, las amenazas... yo solo... tenía que hacerlo". Parecía tan
ente mi mejilla. "Por favor, Holly. No
ro el calor era engañoso. Era un consuelo nacido de la manipulació
ue yo era prescindible. Lo miré, lo miré de verdad, y no vi al rey encantador, si
el último destello de esperanza muri
n la voz hueca, sin emociones. "L
es muy abiertos con un horror cr
a...", empezó, pe
rado intento de encontrar un pulso en nuestra destrozada conexión. Necesitaba
ando la respuesta que ya sabía. Mi corazón, ya destrozado, se hizo añicos en un millón de pedazos diminutos. Sent

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