blemente pesado. El ambiente estaba saturado de un aroma a lavanda, vainilla y hogar que ahora le resultaba hostil, casi venenoso, como si cada partícula de air
los ojos inyectados en llanto, y corrió hacia él con una urgen
e puro rechazo visceral, la evitó con un movimiento seco de hombros. El vacío que dejó su desplante fue más ruidoso que cu
un muro de hielo sólido, una barrera levantada para proteger lo poco qu
ados-. Lo siento mucho... lamento tanto lo que sucedió con tus padres. Mi corazón
cercarse con paso vacilante, él permitió que sus brazos lo rodearan. Se quedó rígido como una estatua de mármol, con los brazos a los lados, mientras ella escondía el rostr
mecánicamente y se sentó, manteniendo una distancia
l aire-. Tengo un reino que gobernar e investigaciones que di
e, buscando sus ojos azul glaciar con esa expresión de vulnerabilidad que
l mundo se caía a pedazos. Nada de lo que pienses camb
si las palabras de ella fueran brasa
s cristales-. ¡Falsa! ¡Hipócrita! ¡Farisea! ¿Cómo te atreves a pronunciar la palabra amor después de lo que vi con mis prop
sentir el calor de su aliento. El perfume de su piel, ese que Dianco conocía mejor que su pro
enas un susurro roto mientras intentab
eseo era una llama traicionera. Ante la insistencia física de ella, Dianco finalmente cedió. El instinto se impuso a l
o que su cuerpo aún reconocía como suyo. Sus manos, antes cuidadosas, ahora se movían con una posesividad que rozaba lo violento, recorrien
ido de Aurora era una puñalada a su orgullo. Se entregaron el uno al otro en una danza de pasión oscura, donde el calor de sus cuerpos contrastaba con la frialdad del corazón de Dianco. Él la busca
Sus besos bajaron por su cuello, marcando su piel con una urgencia que Aurora respondía con súplicas de perdón entrecortadas y caricias frenéticas. En ese caos de piel y sábanas, Dia
esencajado por un autodesprecio profundo. Buscó su ropa en el suelo y comenzó a vestirse con movimientos mecánicos y veloces, huyendo de la cercanía de aq
esta casa? ¿Me vas a tirar a la calle? Sabes perfect
picaporte. Volteó a mirarla con una risa ama
techo que pagas con mi dinero. No lo sé... no sé qué voy a hacer contigo ni con esta propiedad todavía. Lo haré
as de la noche, sumido en una tormenta de asco hacia sí mismo, Aurora se desplomó en el suelo de ma
el hasta ponerla roja, intentando quemar el recuerdo de su tacto. Se sentía sucio; el autodesprecio era un peso físico que le impedía respirar con normalidad. Se frotó con furia, intentando arrancar el rastro de sus besos, pero el de
o venciera, abrió un enlace
suministrando y garantizando todo para Aurora. Comida, provisiones y c
y su voz mental vibró con una m
oco! ¿Cómo se te ocurre seguir protegiéndola después de la humi
eino. No la estoy perdonando, Carlos; simplemente no permitiré que se diga que el Rey de Aethelgard es mezquino o
sos de Aurora y la imagen de sus padres lo mantuvieron despierto por horas, finalmente logró conciliar un sueño inquieto. Sabía que el amanecer traerí

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