img Dianco. El Nacimiento del Alfa de Hielo.  /  Capítulo 5 El Beso De La Traición. | 29.41%
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Historia

Capítulo 5 El Beso De La Traición.

Palabras:1580    |    Actualizado en: 05/06/2026

blemente pesado. El ambiente estaba saturado de un aroma a lavanda, vainilla y hogar que ahora le resultaba hostil, casi venenoso, como si cada partícula de air

los ojos inyectados en llanto, y corrió hacia él con una urgen

e puro rechazo visceral, la evitó con un movimiento seco de hombros. El vacío que dejó su desplante fue más ruidoso que cu

un muro de hielo sólido, una barrera levantada para proteger lo poco qu

ados-. Lo siento mucho... lamento tanto lo que sucedió con tus padres. Mi corazón

cercarse con paso vacilante, él permitió que sus brazos lo rodearan. Se quedó rígido como una estatua de mármol, con los brazos a los lados, mientras ella escondía el rostr

mecánicamente y se sentó, manteniendo una distancia

l aire-. Tengo un reino que gobernar e investigaciones que di

e, buscando sus ojos azul glaciar con esa expresión de vulnerabilidad que

l mundo se caía a pedazos. Nada de lo que pienses camb

si las palabras de ella fueran brasa

s cristales-. ¡Falsa! ¡Hipócrita! ¡Farisea! ¿Cómo te atreves a pronunciar la palabra amor después de lo que vi con mis prop

sentir el calor de su aliento. El perfume de su piel, ese que Dianco conocía mejor que su pro

enas un susurro roto mientras intentab

eseo era una llama traicionera. Ante la insistencia física de ella, Dianco finalmente cedió. El instinto se impuso a l

o que su cuerpo aún reconocía como suyo. Sus manos, antes cuidadosas, ahora se movían con una posesividad que rozaba lo violento, recorrien

ido de Aurora era una puñalada a su orgullo. Se entregaron el uno al otro en una danza de pasión oscura, donde el calor de sus cuerpos contrastaba con la frialdad del corazón de Dianco. Él la busca

Sus besos bajaron por su cuello, marcando su piel con una urgencia que Aurora respondía con súplicas de perdón entrecortadas y caricias frenéticas. En ese caos de piel y sábanas, Dia

esencajado por un autodesprecio profundo. Buscó su ropa en el suelo y comenzó a vestirse con movimientos mecánicos y veloces, huyendo de la cercanía de aq

esta casa? ¿Me vas a tirar a la calle? Sabes perfect

picaporte. Volteó a mirarla con una risa ama

techo que pagas con mi dinero. No lo sé... no sé qué voy a hacer contigo ni con esta propiedad todavía. Lo haré

as de la noche, sumido en una tormenta de asco hacia sí mismo, Aurora se desplomó en el suelo de ma

el hasta ponerla roja, intentando quemar el recuerdo de su tacto. Se sentía sucio; el autodesprecio era un peso físico que le impedía respirar con normalidad. Se frotó con furia, intentando arrancar el rastro de sus besos, pero el de

o venciera, abrió un enlace

suministrando y garantizando todo para Aurora. Comida, provisiones y c

y su voz mental vibró con una m

oco! ¿Cómo se te ocurre seguir protegiéndola después de la humi

eino. No la estoy perdonando, Carlos; simplemente no permitiré que se diga que el Rey de Aethelgard es mezquino o

sos de Aurora y la imagen de sus padres lo mantuvieron despierto por horas, finalmente logró conciliar un sueño inquieto. Sabía que el amanecer traerí

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