mblando, empujó la puerta de su viejo sedán, que emitió un chirrido quejumbroso debido al impacto. Al poner un pie en el asfalto, el agua helada le caló de
papel plateado, pero la verdadera tragedia estética y financiera estaba justo delante. La parte trasera izquierda del Pagani Huayra mostraba un boquete horrible en la carrocería de fi
hogada por el nudo en su garganta-. El suelo estaba resbala
e la tormenta empezaba a empapar sus hombros. Su mirada gélida recorrió a Emma de arriba abajo, evaluando su suéter desgastado, sus pantalones vaquero
n una calma que resultaba más imponente y peligrosa que cualquier grito-. Las excusas n
los puños a los costados para intentar detener el temblor de sus brazos-. Llamaré a mi compañía de seguros ahor
ido del viento. Se acercó un paso más a ella, obligándola a levantar la mirada para sostenerle el contacto visual. Su presenci
duce. Dudo mucho que la póliza de ese pedazo de chatarra cubra siquiera el coste de la pintura original de
esar de que el pánico interno la estaba devorando viva-. P
dose de brazos-. ¿Y sabe qué pasará con la diferencia? El tribunal se la exigirá a usted directame
aban con desbordarse. Pensó en la pastelería, en las facturas médicas de su madre, en la notificación de embargo que vencía en menos de dos
n teléfono móvil de última generación que parecía inmune al agua-. No te
dando un paso atrás, asustada por
o por la pantalla con movimientos precisos y rápidos-. Llamar a mi equipo legal y a mi s
Emma de
. Le pertenecen a los abogados de Vance Industries. Le sugiero que busque una buena repres
cional automóvil de lujo. Emma se quedó estática bajo la lluvia torrencial, contemplando cómo el hombre que sostenía su destino financi

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