ALES
ES, 11
os a este bar buscando lo de siempre: un lugar donde sé que te
io, Eleonora. Sé que por mandato familiar y por mantener el equilibrio en nuestra sociedad, debería casarme con ella. Posiblemente algún día
as y vacías de mis acompañantes. No me interesa lo que digan, pero al
ra controlar cada uno de mis movimientos. Si ella cree que con eso podrá dominarme, está loca. Apenas el l
ión me satura. Si le tengo paciencia no es porque esté enamorado de ella,
que se meta en mi vida más
oche. La chica que está conmigo parece dispuesta a todo; es más de l
mome
es esa
nsación de que la con
algo en ella me es muy familiar
es por así decirlo, mi refugio-, y sé quiénes vienen aquí y jamás la h
ntras me acaricia la entrepierna, p
iendo por qué, jamás me han atraído mujeres ni de su edad-parece de unos treinta-ni de su talla. A simple v
no puedo deja
se ríe con un desparpajo y
! Su mirada es la de una mujer que parece haber cruzado el
irada. ¿Por qué? ¿Acaso no le parezco atractivo? ¿No
a mujer c
os y a esquivar mis miradas, sucede hace algo i
a seguridad y un magnetismo que ninguna de estas modelos tiene. El barman la ayuda a subir y comienza a moverse en pr
er, es h
mi lado. Me enfoco en ella, viendo cómo se acaricia el cuerpo
Estoy excitado
entándola y no solo eso, le comienzan
cho. Nadie la va a tocar, no
ue vaya a la barra y no deje que nadie
ritarle, no sé qué porque no puedo escuchar con la músi
inexplicable y me voy hacia ese imbécil que
. Quiero destrozarle la cara a ese id
soslayo, su vestido se le ha subido, mostrando lo que
ese imbécil, juro que quiero golpearlo hasta romperle el cu
¡Esa es mi mujer! -Me grita el tipo,
vertida y promiscua. Algo e
son i
stá pasando? Debo
rciamos hoy! -le grita ella con ve
as claves que necesito para darle la
una mujer libre -asevero con frialdad y desdén-. Si la vuelves a
puedo hacer que ese tipo -quien quier
a mascullando amenazas e improperios. Como si a mí
luces están bajas y, aun así, mis ojos se enfocan en e
irle-. Las barras de los bares son traicioneras...
sé lo que le e
o la mente. Maldita sea, me voy de a
cuando creo que todo quedará ahí, la e

GOOGLE PLAY