vista d
ractivo de una forma
hombres guapos en m
espeso, un poco revuelto como si se hubiera pasado la mano por él,
bajo las luces tenues, pero parecían oscuros y m
iz ligeramente torcida, una so
ba fijando en lo q
do, como si me conociera. Y yo nunca lo había vist
a pared, intentando re
onozco? -
isa fría mientras se acercaba un poco más,
avía
mantener la voz firme, pero aún
por conocer lo
s palabras. ¿Por qué estaba yo allí? ¿Y por qué no me s
ntía que Alaric había q
í? Un escalofrío r
o. En cambio, entrecerró los oj
nuevo a mi pecho y
nes erectos o por las palabras que a
que no
a. -Mis ojos están aquí ar
mbio, me miró directamente a los oj
acumulara en la parte baja de mi estómago. ¿Por q
consideraban peligroso? Él continuó. -
r el rest
. Él dio otro paso adelante y yo me recosté a
s era un susurro. -¿De
¿prome
uego volvió a acelerarse
sabes tan
y yo solté un su
ueta del traje y mis ojos siguie
aba; los tres primeros botones de su camisa estaban desabrochados y atrajeronidad, como si eso explicara algo. Me miró expecta
ería ha
e en su aroma, pero no
mo? Arqueó una ceja. -Quiero que
Sí, porque me está
y entonces podremos continuar esta encantadora
ho
tiendo los brazos con rabia en la chaqueta
mirarlo a los ojos. Lo que vi e
rd me miraba como si yo fuera la última comida sobre la tierra. Sus ojos se habían oscurecido, su expres
guro de eso? -susurré. -¿Por q
isieras arruinarme? Él dio un paso ade
lo habría hecho. Eso debería h
o h
bras provocaron que un calor
e había algo en las bebidas que el
beber. Alaric se dio la vuelta y se dirigió a un
ó un poco e
orriendo. Sin embargo, antes de que pudi
mejor oportunidad que tienes de vengarte de
irarlo. Alaric emitió un sonido afirmativo. -¿Y
ana? Eso me hizo gira
e levantó hasta sus labios para beber un sorbo. -¿
estado s
la puerta para acercarme a él. -¿Qué es esto? ¿Me miras como si fuera algún tip
da sobre saberlo todo de tus empleados? Estaba furiosa, negand
s lo que... -Parecías estar aho
ver cómo la g
re estab
e loco. Tragué saliva con d
cuando entré. Ahora estaba justo frente a él. -Eso
Mentira. Mis palabras se arrastraban. -Querías que ent
a ti -s
nitivamente era el al
os sonaba como si estuv
staba mirando
e salir
odillas flaquearon, así que me aferré a la su
a superficie dura era el
ontra su pecho desnudo y, en c
o se tensó ba
bajaron de golpe hasta el punto donde estábamos conectados y luego, lentamente, se eleva
uici
se entrecortó lo suficiente como para
algo en la expresión de su rostro
sie
có de nuevo sobre su pecho mien
ó, su voz era
tur
su corazón. -Tenías razón, Me
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