el rítmico azote de la lluvia contra los cristales blindados del Maybach. En el asiento trasero, Javier mantenía la vista fija en las
insignificante y amargada, a mirarlo desde arr
ido manipulado en sus últimos meses de vida lo llenaba de una furia homicida. Camila se había infiltrado en la vida del anciano, tejiendo una red de engaños
asistente, lo sacó de sus oscuros pensamientos-.
le ofrecía y caminó a grandes zancadas hacia el vestíbulo del lujoso complejo residencial. Necesitaba ver a Isabel.
la puerta, el contraste con la tormenta exterior y la fría sala de juntas fue inmediato. El apartamento estaba sumido
. Llevaba un camisón de seda color perla que resaltaba la fragilidad de su figura y su largo cabello rubio caía en
un lado la revista de moda que
sión de sus hombros disminuyera una fracción. Esta era la mujer a la que le debía la vida. La niña valiente que, quince años atrás, lo había saca
eda de su traje con preocupación-. ¿Qué sucede? Te esperaba más tem
stómago de Javier se contrajera. Se apartó suavemente y la guio de regreso
bemos hablar. Algo importante -c
andes ojos azules brillando co
¿Qué pasó? ¿Hubo algún prob
da de aire. Odia ser él quien b
ión inamovible para que yo pueda heredar el control mayor
fusión cruzando sus facciones-. Pero tú eres el único heredero legítimo capacit
me exige q
tando la situación por completo. Una risa cristalina br
abes que yo me casaría contigo mañana mismo si me lo pidiera
manos con más fuerza, la angustia reflejándose en sus
La sonrisa de Isabel se congeló y, lentamente, desapareció po
es decir? -susurró
r las acciones, debo contraer matrimonio
n, llevándose una mano temblorosa a los labios. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y, en cues
avor! -sollozó, retrocediendo hasta chocar con el respaldo del sofá-. ¿Ca
venenó su mente en mi contra y se aseguró de acorralarme. Si no firmo, lo pierdo todo. La
desgarrador que perforó los tímpanos de Javier y le encogió el corazón. Él se acercó de inmedia
irte nada! -lloró Isabel, golpeando débilmen
or las muñecas, ob
Isabel? ¿De qué
les enrojecidos y nadando en lágrimas. Su labio
e unas semanas, poco después de qu
o esa víbora? -La ira de Javier regresó con u
uracán. Estaba furiosa. Me dijo que estaba harta de vivir a mi sombra, que estaba harta de que yo tuviera el amor d
tada para darle más dramatismo a su relato inventado. Sabía exa
er a don Ernesto de que yo era una cazafortunas, de que yo te engañaba. Me juró que, si no me alejaba de ti por las buenas, me destrui
ba. Pateó la pesada mesa de centro de cristal, haciéndola rechinar contra el
an los desvaríos de una mujer envidiosa. Jamás creí que fuera capaz de llegar tan lejos, de usar a un anciano moribundo
pura oscuridad, consumidos por un odio abrasador hacia Camila-. Tú no tienes la culpa de la maldad que corre por sus venas. Camila es una besti
Ella será tu esposa. Yo seré la otra, la rechazada, el secreto a voces. No podré soport
rocrático para salvar la empresa que me pertenece. Camila Valdés jamás será mi esposa en nada más que en el nombre. Su vida en mi casa será un infierno absoluto
ndola con una fuerza posesiva y protect
de mi corazón. Ella solo será una prisionera en una jaula de oro qu
de Isabel cambió por completo. Las lágrimas desaparecieron instantáneamente de sus ojos, reemplazadas por un brillo gélido de tr
e que la amaba destruía pieza por pieza a su propia hermana, asegurándose de que la verdad sobre

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