sendero secundario que bordeaba los antiguos almacenes de la manada. Necesitaba llegar a la cabaña de sanación -el lugar donde había dedicado sus últimos cinco años- para recuperar las p
, ocultándose entre las densas sombras de los pinos, una sil
ía rastros de las lágrimas ni del gesto preocupado que había fingido horas antes en el Gran Salón. En su lugar, su rostro
a rata que eres -dijo Brenda, dando un paso a
del rechazo formal y el rastro de sangre seca que manchaba su vestido ceremonial,
lo que es mío. No tengo ningún interés
ve, un sonido agudo que reson
o esto siempre debió ser mío. Tú solo fuiste un obstáculo ridículo que la diosa puso en mi camino. Una loba floja que pretendía lid
rena, una frialdad que pareció molestar a Brenda-. Pero no te engañes a ti misma. Sabes perfectamente que manipulas
amplió, revelando una
las órdenes de suministro, de susurrarle al oído a Damian sobre tu "incapacidad" para tomar decisiones bajo presión, de alterar los mapas de guardia para que los rogues parecieran fil
l rechazo en su interior. No era dolor por haber perdido a Damian -el hombre que la había desechado de forma tan ru
o la mirada fija en los ojos de Brenda-. Te protegí cuando todos te considerab
o-. Todos te preferían a ti por tus "sabias palabras" y tu "corazón noble". Pero al final, el poder no le pertenece a los nobles, Roxanne. Le pertenece a
guardia personal del Alfa, hombres leales que Brenda había estado cultivando en secreto con favores y promesas de asdo. Estaba debilitada por la ruptura del vínculo, pe
para salir del territorio -record
que tu recuerdo lo atormente. Un Alfa arrepentido es peligroso para mi posición. La historia de las Garras del Norte no necesita una ex-compañera vagand
enzaron a cerrar el cerc
reconocer -ordenó Brenda, dando un pa
reflexivos entrenamientos que Roxanne había estudiado en teoría se tradujeron en práctica instantánea. Esquivó la estocada ladeando el cuerpo, usó el propio i
na vara pesada de roble que apoyaba el tejado de la cabaña y la blandió con una precisión matemática. El
una mezcla de sorpresa y furia al ver a la herma
rrero logró sujetarla por el brazo, apretando la carne lesionada por el rechazo. Un dolor paralizante le recorrió l
una voz imponente desd
ra tan aplastante y antigua que los cuatro guerreros cayeron instintivame
de viaje gris oscuro, con el blasón de la balanza y la espada grabado
uerra de mirada severa y cicatrices
los territorios neutrales y los límites de frontera. Atacar a una loba expulsada fuera de los juicios del Consejo es un c
ción del Consejo en este momento de vulnerabilidad. Apretó los di
territorio de forma segura, emisario -mintió Brenda, hac
Roxanne, evaluando con ojo clínico las heridas de su cuello, su vestido
alistamiento en la Academia de Estrategia del Consejo Central ha sido procesada y aceptad
a mejilla y miró a Brenda por última vez. La falsa Luna temblaba de rabi
aba la sangre-. Mantén a Damian ciego el tiempo que puedas. Porque cuando la m
as sombras del camino real. Detrás de ella, la manada que la vio nacer quedó sepultada en la oscurid

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