bismo de su inconsciencia, el fuego del rechazo consumió hasta el último vestigio de la loba dócil que solía ser. Cuando abrió los ojos, la lu
e una daga. Ya no sentía el ardor de la traición, ni el vacío del lazo roto con Damian, ni la rabia por las mentiras de Brenda. En su lugar, u
u milagrosa recuperación, Roxanne se quitó los sensores del tórax, vestía el túnico gris de
triarcal. Era una colmena de simulación táctica. Enormes mesas holográficas proyectaban relieves topográficos de los terri
Vanya sin apartar los ojos de un mapa táctico donde una mana
s a la espalda y la postura recta. Su voz sonó firme, desprovist
perdicio de energía, Marisca
luando la calma sobrenatura
esas garras. En el Consejo, un movimiento en el mapa vale más que mil espadas. Tu entrenamiento durará tres años. Será implacable, te privará del sueño, destruirá tus lími
cal -respondió Roxanne, mirando la proy
zó la met
e los alfas natos, por lo que su programa se centró en la biomecánica del combate, el uso de la fuerza del rival y la resistencia extrema. Mientras otros cadetes descansaban en los dormitorios
Alfa. Si el líder era impulsivo o manipulable, la manada colapsaba desde adentro. Roxanne memorizó cada punto ciego de las formaciones de su a
e fue introducida a las simula
su origen, se le asignó el mando de una fuerza diezmada y sin suministros en un te
e, recluta -le dijo uno de los ofi
ión de una presa secundaria, congeló las líneas de suministro enemigas en los desfiladeros y dividió a la fuerza superior en tres contingentes aislad
veteranos la miraron con un matiz nuevo en los ojos:
pagando la mesa con un gesto de la mano-. Quien confía so
la mirada baja habían dado paso a un porte imponente, una tez serena y una elegancia calculadora. Vestía el uniforme de corte militar
das que otros provocaban; ahora diseñaba la logísti
n el balcón más alto de la Ciudadela, desde donde se contemplaban las
ue Roxanne rechazó diplomáticamente con un leve gesto-. Tu mente es hoy el arma más peligrosa que posee el
o que se requerí
veterana sabía que las cenizas del pasado nunca se extinguían por
enas. La manada Garras del Norte ha caído en una decadencia crítica. Bajo el mando incompetente de la nueva Luna, Brenda, y las decisiones imp
i un solo segundo. La mención de esos nombr
ervenir? -preguntó el
ntes de que caiga en caos absoluto -reveló Vanya, mirándola fijamente-. Es una misión diplomática y militar de altísim
jaba en la cicatriz de su cuello, brillando con un matiz plateado y frío. Un
iscal -dijo Roxanne, con una voz que cortó el viento helado como una
nne. Damian y Brenda estarán obligados por
e cuero negro-. Vuelvo a cumplir con la orden del Consejo. Si se arrodillan o colapsan
escaleras tres años atrás había desaparecido para siempre. En su lugar, el Consejo Central ha

GOOGLE PLAY