ía la ciudad. En el piso sesenta de la Torre Thorne, la atmósfera era so
la perfecta asistente sumisa procesando la correspondencia del día. Por dentro, su mente trabajaba a mil por hora. Las imágenes de los metamorfo
niendo un vaso de whisky de malta a pesar de que apenas eran las nueve de la mañ
ido suave y la voz de la consejera Ross resonó e
el Sector Nueve acaba de ser cifrado. Es co
obre el escáner biométrico. Un destello de luz azul recorrió la pantalla, desbloque
lla central, Elena -ordenó é
tos comenzaron a desplegarse en la proyección h
dejaba espac
fábricas abandonadas, habían captado movimientos masivos durante la madrugada. No eran grupos dispersos de contrabandistas ni pequ
hasta que sus nudillos se pusieron blancos-. No son escara
es de baja órbita. La Manada de las Cumbres ya no estaba en la cordillera. Había cruzado la línea de contención del
e los almacenes abandonados. Sus cuerpos estaban marcados con pinturas rituales y cicatrices de combate. No portaban las arma
. La densidad muscular de los especímenes de las Cumbres sobrepasa el promedio urbano
un ejército de salvajes en la puerta de su casa, la mente de Lucian solo podía pensar e
ota de la guarnición del Sector Norte. Dicen que los invasores no han atacado a los civiles de las barriadas per
pantalla, acercando
l, y por primera vez Elena detectó un leve matiz de aprensión en sus ojos grises-. Saben
a última sección, marcada con una etiqueta de máxima p
de la vanguardia -dijo ella
seguridad instalada en un poste de luz del Distrito Indu
e cuero desgastado sobre el pecho desnudo, revelando un torso ancho cruzado por cicatrices profundas. Su cabello oscuro y rebelde le caía s
a exactamente quién lo estaría observando desde la torre de cristal. Alzó la mano, tomó e
a se tiñó
iguió en el despa
de
evastadora. Su loba interna se agitó violentamente, soltando un aullido sordo en lo más profundo de su ser. Había una conexión primal, un lazo biológico implacable q
no lleno de veneno. Dejó la copa sobre la mesa de centro con un golpe seco-. Míralo
ó Elena, obligando a sus ojos a recuperar el col
ción-. Un objetivo de altísimo valor. Su sangre debe ser pura, sin la contaminación de la vida urban
ldad de siempre. La distancia entre ambos se redujo, e insinuó un
bres con una fuerza masiva. Eso arruinaría la infraestructura
lla, manteniendo la respiración serena
Bajo -dijo Lucian, inclinándose un poco más hacia su oído-. La gente de esa zona los conoce, los ha visto. Qu
orazón del territorio enemigo; le estaba dando la oportunidad perfecta para salir de
si así lo desea -respon
educirá la deuda de tu gente. Pero si intentas jugar a dos bandas o si se te ocurre
do, seño
o firme. Mientras caminaba por el largo pasillo hacia el asce
o de ajedrez. La Manada de las Cumbres estaba en las puertas de la ciudad, el mate que el destino le había asignado acababa de pisar su territorio, y ella

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