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Historia

Capítulo 5 La sombra de las Cumbres

Palabras:1459    |    Actualizado en: 19/08/2026

ía la ciudad. En el piso sesenta de la Torre Thorne, la atmósfera era so

la perfecta asistente sumisa procesando la correspondencia del día. Por dentro, su mente trabajaba a mil por hora. Las imágenes de los metamorfo

niendo un vaso de whisky de malta a pesar de que apenas eran las nueve de la mañ

ido suave y la voz de la consejera Ross resonó e

el Sector Nueve acaba de ser cifrado. Es co

obre el escáner biométrico. Un destello de luz azul recorrió la pantalla, desbloque

lla central, Elena -ordenó é

tos comenzaron a desplegarse en la proyección h

dejaba espac

fábricas abandonadas, habían captado movimientos masivos durante la madrugada. No eran grupos dispersos de contrabandistas ni pequ

hasta que sus nudillos se pusieron blancos-. No son escara

es de baja órbita. La Manada de las Cumbres ya no estaba en la cordillera. Había cruzado la línea de contención del

e los almacenes abandonados. Sus cuerpos estaban marcados con pinturas rituales y cicatrices de combate. No portaban las arma

. La densidad muscular de los especímenes de las Cumbres sobrepasa el promedio urbano

un ejército de salvajes en la puerta de su casa, la mente de Lucian solo podía pensar e

ota de la guarnición del Sector Norte. Dicen que los invasores no han atacado a los civiles de las barriadas per

pantalla, acercando

l, y por primera vez Elena detectó un leve matiz de aprensión en sus ojos grises-. Saben

a última sección, marcada con una etiqueta de máxima p

de la vanguardia -dijo ella

seguridad instalada en un poste de luz del Distrito Indu

e cuero desgastado sobre el pecho desnudo, revelando un torso ancho cruzado por cicatrices profundas. Su cabello oscuro y rebelde le caía s

a exactamente quién lo estaría observando desde la torre de cristal. Alzó la mano, tomó e

a se tiñó

iguió en el despa

de

evastadora. Su loba interna se agitó violentamente, soltando un aullido sordo en lo más profundo de su ser. Había una conexión primal, un lazo biológico implacable q

no lleno de veneno. Dejó la copa sobre la mesa de centro con un golpe seco-. Míralo

ó Elena, obligando a sus ojos a recuperar el col

ción-. Un objetivo de altísimo valor. Su sangre debe ser pura, sin la contaminación de la vida urban

ldad de siempre. La distancia entre ambos se redujo, e insinuó un

bres con una fuerza masiva. Eso arruinaría la infraestructura

lla, manteniendo la respiración serena

Bajo -dijo Lucian, inclinándose un poco más hacia su oído-. La gente de esa zona los conoce, los ha visto. Qu

orazón del territorio enemigo; le estaba dando la oportunidad perfecta para salir de

si así lo desea -respon

educirá la deuda de tu gente. Pero si intentas jugar a dos bandas o si se te ocurre

do, seño

o firme. Mientras caminaba por el largo pasillo hacia el asce

o de ajedrez. La Manada de las Cumbres estaba en las puertas de la ciudad, el mate que el destino le había asignado acababa de pisar su territorio, y ella

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