img CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar  /  Capítulo 3 Bienvenida silenciosa al infierno personal de Domenic Villarreal | 30.00%
Instalar App
Historia

Capítulo 3 Bienvenida silenciosa al infierno personal de Domenic Villarreal

Palabras:1082    |    Actualizado en: 20/08/2026

correcto, tomar un trabajo que parece caído del cielo justo cuando el abismo la acechaba, pero por su familia, por ellos, hace lo que sea necesario. Firma de m

to ágil y guardándolo en su carpeta de cuero-. Nos vamos ya mism

s cejas y arrugando el entrecejo en

quita esa cara de susto, vamos querida, el tiempo es oro y a Domenic no l

idido de la asistente. Antes de cruzar el umbral del edificio, Gema buscó con la mirada al guardia de seguridad que le había tendido la mano

Frente a la acera, un Ferrari de color rojo

, señalando la puerta que u

asó saliva con dificultad, impactada por el bri

dearse de lujos que tú ni en tus sueños más salvajes

Erika -respondió el c

il mientras se deslizaban por las calles de Nueva York. Domenic Villarreal detestaba que los escoltas fueran una sombra obvia sobre su figura; prefer

edallita de corazón que cuelga de su cuello. La apretó con fuerza, sintiendo el relieve del metal contra la palma de su mano. Dentro esta la foto

cio, notando cómo la chica se aferraba

e acomodó en el asiento, sintiéndose fu

ras, señorita Erika. Un lugar do

e por aquí con

us manos entrelazadas sobre el regazo. Se reservó los detalles de la deuda, de la hac

a hacia las botas desgastadas de Gema, que aún goteaban un poco sobre la alfombra del Ferrari-. No me defraudes. Si obedeces y mantienes todo en orden, a las

Erika a los ojos con una determinación que sorprendió a la asi

Erika. Era lo que Domenic necesitaba: alguien sumiso, pero

ructura que gritaba poder en cada centímetro de su fachada. Subieron por un ascen

. El apellido Villarreal ha impactado esta ciudad por generaciones. Por eso firmaste confidencialidad. Todo lo que pase dentro del penthouse, ahí s

ndo que el aire empe

ndo, s

afiaba cualquier descripción que Gema pudiera haber imaginado. Techos altísimos

ton -anunció Erika, s

pies se negaban a avanzar hacia tanto lujo; sentía que

e donde te saqué -la urgencia en

mones. Sus piernas empezaron a temblar, un temblor fino que intentó ocultar empuñando sus manos. Caminó lentament

ía aún, pero aquel despliegue de riqueza era solo la antesala de su propio cautiverio. Cada rincón del l

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY