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vista d
brió de golpe, con tanta fuerza
oz aguda por la emoción-. ¡Ha vuelto! ¡El Alfa Kaelen ha r
pluma me cortó un dedo, pero apenas lo not
había
ra contener la gota de sangre, incapaz
a última vez que vi a mi esposo
stra noche
solas antes de que lo reclamara
ntenido unida a la manada con una devoción inquebran
llos años. Kaelen no había tenido tiempo de marcarme. Y Kyra, mi loba interior, llev
ía. Había tenido que cuidar de mi suegra enferma, soportar el escrutinio de los ancianos y atender las innu
había co
elen estab
sabilidades de la manada. Tal vez incl
a ocupar el lugar
puse los pendientes de perlas de mi madre, los mismos que ella había llevado como símbolo del vínculo
bién l
ía una eternidad. Rondaba inquieta en lo más profundo de mi mente, y su des
lo com
bido lo que
volvía
compostura habitual flaqueó: mi andar, antes sereno y elegante, revelaba ahora una urgencia imposible
Kaelen Varkos había come
otro, la salud de mi madre se desplomó. Su último deseo era verm
n fue el homb
prestigio. Más importante aún, su joven Alfa era competente y dom
ompañeros p
de bodas había bastado pa
ás. Había adquirido un aire más duro, más peligroso. Cuando sus ojos oscuros e insond
a dicho mientras apartaba un mechón s
me habían sostenid
había re
l decorativo contiguo vi el reflejo de mis ojos enrojecidos. Aproveché aquel últi
ces l
or, a través de la puerta entre
iene voz en
un latido pa
oz de mi
-prosiguió-. La decisión está tomada
na oleada de agua helada y apaga
ía pedido que lo esperara, pensa
rza con que lo hice me sorprendió incluso a mí.
o en una máscara de severa autoridad. Mi suegra, Elira, estaba sentada justo debajo. Cuando nuestras miradas se encontraron, dejó escapa
n directamente el úni
quella era la mujer a la que
as afiladas y un dominio de sí misma que parecía casi ensayado. Sus facciones eran finas, y lle
ía demasiado en ellos: una codicia mal dis
so llegaría a traicionarm
e? -Mantuve los ojos fijos en Virella,
hasta los miembros más jóvenes de
kos, se adelantó con una sonrisa forzada, evidentemente decidid
he pregu
eza. Solo entonces me
lo había
idad que no nacía de la serenidad, sino de la quietud de un depredador al acecho. Cada movimiento, cada cambio de postu
aba con sus ojos osc
etro
fa Kaelen. ¿Con quién ha
tiera en vez de irritarlo. Extendió una mano hacia la mujer sent
Virella -anunció-.
entre de ella con una ternur
ertí la leve curv
quella er
Era como si una mano me hubiera atravesado el
ilibrio. Velvet me sujetó por e
buela Maelis hendió el salón-. Tu esposo regresa des
davía más cortante-. He mantenido unida esta manada durante tres años. He pasado incontables noches en vela, temien
re con manifiesto desagrado-. Proteg
ndo concertaron nuestro matrimonio -a
ron en la garganta, pero
ecordar que aquel acuerdo in
no te lo
lfa impregnó cada u
así, Moonreign te ha reconocido como su Luna. Lo ha hecho
ono despertó en mí una
o tan ingenua como para e
do tu manada, administrado tu territorio y mantenido tus alianzas, pero
cruzó su rostro y desapa
labra. Le hice una promesa a
o alguno de la calidez que había m
estos tres años, pero no le has dado un heredero a la familia Varkos. Virella lleva a mi hijo.
era a punto de pronuncia
tendrá la misma posición que tú. Los mismos
e tan desmesurada que
acia el frente y, para cuando regresó, ya había encontrado a otra
había asegurado las rutas de suministros, negociado alianzas y mant
nada de aque
a derramar una sola lágrima. Ese
áspera, pero firme-. ¿Qué te hace p
a y lo miré direct
eda de tu promesa, no quie
tero quedó
esto como es deb
lieron afiladas
o el d
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