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Historia
La Luna que traicionaste ya no te pertenece

La Luna que traicionaste ya no te pertenece

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Capítulo 1 Uno

Palabras:1832    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:15

vista d

brió de golpe, con tanta fuerza

oz aguda por la emoción-. ¡Ha vuelto! ¡El Alfa Kaelen ha r

pluma me cortó un dedo, pero apenas lo not

había

ra contener la gota de sangre, incapaz

a última vez que vi a mi esposo

stra noche

solas antes de que lo reclamara

ntenido unida a la manada con una devoción inquebran

llos años. Kaelen no había tenido tiempo de marcarme. Y Kyra, mi loba interior, llev

ía. Había tenido que cuidar de mi suegra enferma, soportar el escrutinio de los ancianos y atender las innu

había co

elen estab

sabilidades de la manada. Tal vez incl

a ocupar el lugar

puse los pendientes de perlas de mi madre, los mismos que ella había llevado como símbolo del vínculo

bién l

ía una eternidad. Rondaba inquieta en lo más profundo de mi mente, y su des

lo com

bido lo que

volvía

compostura habitual flaqueó: mi andar, antes sereno y elegante, revelaba ahora una urgencia imposible

Kaelen Varkos había come

otro, la salud de mi madre se desplomó. Su último deseo era verm

n fue el homb

prestigio. Más importante aún, su joven Alfa era competente y dom

ompañeros p

de bodas había bastado pa

ás. Había adquirido un aire más duro, más peligroso. Cuando sus ojos oscuros e insond

a dicho mientras apartaba un mechón s

me habían sostenid

había re

l decorativo contiguo vi el reflejo de mis ojos enrojecidos. Aproveché aquel últi

ces l

or, a través de la puerta entre

iene voz en

un latido pa

oz de mi

-prosiguió-. La decisión está tomada

na oleada de agua helada y apaga

¿Quién e

ía pedido que lo esperara, pensa

rza con que lo hice me sorprendió incluso a mí.

o en una máscara de severa autoridad. Mi suegra, Elira, estaba sentada justo debajo. Cuando nuestras miradas se encontraron, dejó escapa

n directamente el úni

quella era la mujer a la que

as afiladas y un dominio de sí misma que parecía casi ensayado. Sus facciones eran finas, y lle

ía demasiado en ellos: una codicia mal dis

so llegaría a traicionarm

e? -Mantuve los ojos fijos en Virella,

hasta los miembros más jóvenes de

kos, se adelantó con una sonrisa forzada, evidentemente decidid

he pregu

eza. Solo entonces me

lo había

idad que no nacía de la serenidad, sino de la quietud de un depredador al acecho. Cada movimiento, cada cambio de postu

aba con sus ojos osc

etro

fa Kaelen. ¿Con quién ha

tiera en vez de irritarlo. Extendió una mano hacia la mujer sent

Virella -anunció-.

entre de ella con una ternur

ertí la leve curv

quella er

Era como si una mano me hubiera atravesado el

ilibrio. Velvet me sujetó por e

buela Maelis hendió el salón-. Tu esposo regresa des

davía más cortante-. He mantenido unida esta manada durante tres años. He pasado incontables noches en vela, temien

re con manifiesto desagrado-. Proteg

ndo concertaron nuestro matrimonio -a

ron en la garganta, pero

ecordar que aquel acuerdo in

no te lo

lfa impregnó cada u

así, Moonreign te ha reconocido como su Luna. Lo ha hecho

ono despertó en mí una

o tan ingenua como para e

do tu manada, administrado tu territorio y mantenido tus alianzas, pero

cruzó su rostro y desapa

labra. Le hice una promesa a

o alguno de la calidez que había m

estos tres años, pero no le has dado un heredero a la familia Varkos. Virella lleva a mi hijo.

era a punto de pronuncia

tendrá la misma posición que tú. Los mismos

e tan desmesurada que

acia el frente y, para cuando regresó, ya había encontrado a otra

había asegurado las rutas de suministros, negociado alianzas y mant

nada de aque

a derramar una sola lágrima. Ese

áspera, pero firme-. ¿Qué te hace p

a y lo miré direct

eda de tu promesa, no quie

tero quedó

esto como es deb

lieron afiladas

o el d

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