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mí? ¿Está vida? ¿Este destino? ¿Esta soledad?», sopesaba Elena Valer al t
e e iluminaba los jardines de la grandiosa mansión d
misma sobre su vida, su destino, porque es
, inapetencia, náuseas, malestar general, hubiera pensado felizmente que se trat
solo veía a su esposo, para ocasiones especiales como event
iga, cuando sonó un pequeño golpeteo en l
ervicio se inclinó ligeramente ante
habitación como siempre? -
lmente que hoy usted acompañe a la fam
Elena, la expresión de la muchacha le decí
a esposa que Elena había sido todos e
esa como el cabecilla de la familia desde
r orgullosa y prepotente, y a la izquierda de Adrián, e
ral del comedor, viendo l
sperando, ¿Qué haces ahí parada? - Voceo Adriá
cupado... - Elena dio un paso h
una expresión indignada. - ¡¿No ves que es una i
adelante, apretando los puños con
e lugar...- Refunfuño Justina, la madre de Adrián. - Ve y toma asie
últimamente y antes de caerse, obedeció y caminó hacia la otra punta
plato? Porque la comida de Adrián, Justina
o como se le iba el apetito, las náuseas se arr
antó la vista, comenzando a detallar la
finidas, fracciones delicadas, un largo cabello color miel, piel blanca y deli
que con el paso del tiempo, Elena la ha
ban como confidentes, se tocaban con supuesta inocencia, como si
carácter que siempre predicó principios, lejos de escandal
e ella y de inmediato se acercó suti
respetuoso... - Vo
a? - Pregu
de esa manera... Es grosero. - Contes
mo tratas a esta mujer frente a mí... Yo soy tu esposa, Adri
o quise ser irrespetuosa. - Erika
haciendo con Adrián tan descaradamente
Erika es una amiga muy preciada para mí, quien me ha ayudado mucho en la emp
ino Justina, con solemnidad. - No q
Esta vez, Erika comenzó a disculparse con Ju
a sostuvo por la muñeca con delicadeza, ace
La que se tiene que ir de aquí, por grosera, es Elena... - Gruñó A
e se cayó la silla en la que había estado sentada, l
san en Erika?! ¡¿Y qué hay de mi?! ¡Que soy
n con todas sus fuerzas,
n el que solo se escuchaba la
¿Para humillarme? - Murmuró Elena, sintiendo
galas de las empresas de tecnología, así que necesito que te olvides de esos malestares que te vives inventando para llamar la atención y t
sprecio. - ¡Quizás si estuvieras conmigo como tu esposa, te darías cuenta de que no se trata de ningún inven
o un toro y en un instante le soltó una bofetada
atreves?! -
se escuchaba está vez, era el quejido de Ele
una matriarca. - ¡Elena, deja de actuar como una niña malcriada y egoísta! Adrián nunca te molesta para nada por
ncorvado por el malestar y aún sosteniéndose la mejilla
ya que no has podido cumplir como se debe como m
omo debía en su mundo, dejando un heredero,
con los puños apretados a los costados, respiró profundo, se di
n derramar una lágrima, ella no iba a pe
escuchó una última
ar... Pero Elena hasta para eso falla... - Comentó Justina con malicia
la se hundía, su cuerpo temblaba, la garganta le ardía c
rivado para agacharse junto al inodoro sint
manos se le pusieron frías y su piel

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