ouse, pero el cansancio no le daba tregua. Tenía los ojos pesados, aunque por suerte los lentes de marco negro gigante le servían de camuflaje perfecto para
parar y el murmullo nervioso de los analistas financieros. La razón era simple: en dos horas comenzaba una reunión crucial con un gru
o frente al escritorio de Chloe
ue revises el anexo de proyecciones financieras que mandó el departamento de contabilidad y que le tengas el
e pongo a revisarlo -re
su cabeza rápida para los números, los balances financieros nunca le habían asustado. Mientras repasaba las
lculadora rápida y rehízo la suma de los flujos
para sí misma, sintiendo q
sumos. A primera vista parecía una tontería de tajada, pero al proyectarlo a cinco años dentro del contrato de fusión, creaba un hueco financiero gigantesco. Le estaban ofrecien
avisaba a Marta para que hablara con el jefe del departamento de contabilidad, la bur
te y escribió abajo la fórmula matemática correcta junto con la nota explicativa. Se puso de pie, se aco
veces con
profunda y seca de
impresionante de la ciudad. Detrás del escritorio de caoba estaba Julian Thorne, vistiendo un traje a
niendo la vista hacia el suelo-. Disculpe la interrupción.
quiera levan
a que prepare la sala de juntas -or
e irse corriendo como hubiera hecho cualquier empleado asus
ave en el anexo de valoració
antó la cabeza y clavó sus ojos grises en la joven. Era la primera vez que la miraba directamente a la cara desde que había entrado a trabajar. Se le
ntó Julian, con un to
y mostrándole la hoja corregida-. Traspusieron los valores del trimestre. Si presenta este documento a los inversores y ellos aceptan la cláusula B
ó con absolut
or con maestrías en el extranjero -dijo él, cruzándose de brazos-. ¿Me está
rando la mano para entregarle la hoja markeda en rojo-. Aquí está la suma corregida con
un movimiento brusco. Sacó un bolígrafo de oro de su saco, abrió la calculadora de su teléfono y
rígido. La vena de su frente se marcó ligeramente. Chloe tenía razón. El error estaba a
o de Chloe, evaluándola de una forma completamente nueva. Detrás de esos lentes feos y esa r
con esa velocidad? -preguntó Julian, clavándole una mirada
pido, recordando mantener la cabeza baja para que no le viera bi
nsión extraña. Por un segundo, a Julian le pareció percibir un aroma sutil en el aire, una fragancia cálida
irme pero sin la frialdad de antes-. Y dile que quiero su renuncia en mi escritorio antes
a vista de golp
, se
ntes que a un grupo de ejecutivos que me hacen perder doce millones -dijo Julian, mirándola
ganado la confianza profesional de su jefe, pero estar ahora en el radar directo de Julian Thorne era un arma de doble filo

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