siva para la ejecución. El aire acondicionado parecía no darse abasto con el calor sofocante que se acumulaba en el p
4, número por número, renglón por renglón. Había recortado los presupuestos de pintura, suspendido el mantenimiento de las oficinas administrativas, ajustado las rutas de los ca
s que exigía la fiera de la capiado su contrapropuesta y caminó a pasos agigantados por el pasill
, mirando hacia los muelles de la ciudad. Ni siquiera se sobresaltó por el portazo
cumento oficial de despidos que le había enviado a su correo a mediodía-. Los abogados de
ban noventa y ocho nombres de la planta 4 y, mirándola fijamente a los ojos, lo agarró por la mitad y lo ra
ero sus ojos avellana se entrece
bajando el tono de voz-. Tengo diez copias más en la i
ños sobre el mueble y mirándola a menos de medio metro de distancia-. No me importa cuántas c
noventa y ocho empleados no salen hoy, la empresa entera se va a la quiebra el viernes. ¿No lo entiende? Si la nave s
café en tazas de porcelana! ¿Sabe quién está de número doce en esa lista que usted imprimió con tanta frescura? Andrés Morales. El mecánico jefe de la planta de motores. Lleva veintidós años en esta compañía. Su hijo menor tiene leuce
lo de Camila pareció agrietarse. Un destello de incomodidad le cruzó
excepciones por cada drama personal, no recortamos a nadie. Y si no recortamos a nadie, el lunes el banco embarga la planta y ese señor Morales se q
a bajo el brazo y la tiró sobre la me
los gerentes, el contrato de seguridad privada que cobraba la empresa del primo de Álvaro y los presupuestos de remodelación del piso ejecutivo. Si a eso le sumamo
pero no la abrió. Negó con la
dan tres meses en venderse en el mercado actual. Nosotros necesitamos el flujo
-exclamó Esteban, tomándola del br
entras que la mano de él era grande, áspera y caliente. Durante un segundo que pareció eterno, el aire entre los dos se volvió tan pesado que se podía c
on brusquedad. Se limitó a mirarlo a
en un susurro frío, pero que
te, dando un paso atrás,
Ríos quiere ejecutar esos despidos, va a tener que buscar la forma legal de saltarse mi veto. Y usted sabe tan bien como yo qu
a sujetado. Respiró hondo, recuperando la compostur
ando la reestructuración por motivos personales, el fondo retira la oferta de rescate antes de que termine el día. Y el lunes en la mañana, cuando los
amarga-. Que traigan las cadenas y los candados. Pero que traigan bastante
alida. Se detuvo con la mano en el picaporte
ne en una cuenta bancaria. Yo sé que el verdadero poder es tener a cuatrocientos hombres dispuestos a
dejando la puerta ab
ado y, finalmente, se miró la muñeca, donde todavía sentía el calor de los dedos de Esteban. Su pulso estaba más acelerado de lo normal. La frialdad con

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