¡Divorciada! Luego se convirtió en la única heredera del multimillonario / Capítulo 7 Una nueva vida le esperaba | 25.00%rmuró Arabell
o que le cerraba la garganta. "En cuanto termine de lidiar con este desastre, iré
Walter con suavidad. "A
e quedaba de la compostura de Arabella se de
de hija h
erdad. Peor aún, había hecho sufrir a sus ancianos padres junto a ella, dejándolos atrapad
ó en silencio, sin hacer nin
o vacío. Tres años bajo el asfixiante techo de la familia Reyes
se día, algo dentro de ella
o en la consola, sacó dos pañuelos de pape
e los sollozos ahogados de Arabel
ó la humedad de las mejillas
de fragilidad había desaparecido de su mira
"¿Tu primo Claudio no administra toda
. "¡Así es! Él maneja a varios de los influencers más grandes. Cada uno
frío. "Los Reyes me han dado mucho a lo largo de los años. Ya
por he
manda tomó su celular y llam
ntas más grandes. Sí, teng
silencio se insta
el cristal, la Torre Lumina Tech se alzaba en el horizonte, y el
o tan ciega duran
aría en silencio otro insulto ni deja
ía convertido en una deuda, y tenía la intenció
ella.
mirando en silencio la torre distante, asumió de inm
a salir esta noche! Conseguiremos la mejor mesa en el Bar Anochecer, nos rodearemos de una docena de chicos de más de
ventana. Soltó una risa seca, mientras sacudí
ella. "¿Qué? ¿Por qué? No me digas que
ja y preguntó: "¿Recuerdas a Galleta? ¿
rdito. ¿Qué tiene qu
sa. "Gabriel ni siquiera le ll
aba. Movía la cola y me lamía la mano. ¿Pero Gabriel? Lo único que hace es clavarme los dientes por culpa de otra mujer. As
a por un instante antes
pararlo con un perro es un
ta vez, y el último nudo de preocupación e
e su mejor amiga se d
e que recordaba finalmente había
.
nalmente durmió sin da
ó los vendajes que cubrían los rasguños infectados en su mano y rodillas, y luego s
de desperdiciar la poca
tenía por delan
go, el furioso repiqueteo de
inado. Tres computadoras portátiles estaban abiertas frente a ella mientras a
s. "¡Mira quién habla! ¡Tú eres el despiadado, y toda tu cuenta es basura! Adelante, guerre
ras profundas y lucía agotada. Abrió los ojos con dificultad, busc
pe, espetó: "¡Mierda!
habitación, solo para detenerse en seco en e
rante estaba de p
discretas. La abertura hasta el muslo revelaba un par de piernas largas y
ido, y unos tacones negros de siete centímetros con
minuir su belleza. En todo caso, le daban a su apariencia impecable un aire de guerrera. No qued
ar en par. "¡Santo cielo!
con los Reyes! ¡Y al diablo con ese bastardo! ¡Brindo por dejar atrás a todas y
ió el abrazo con u
gusto esa
e ese día, la vida que le esper

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