img Una noche con el Alfa prohibido  /  Capítulo 1 uno | 0.49%
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Historia
Una noche con el Alfa prohibido

Una noche con el Alfa prohibido

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Capítulo 1 uno

Palabras:1693    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:10

e vista

tique, contemplaba cómo me quedab

mo una segunda piel y realz

abía contado que estaba a punto de conve

Solo lo había visto una vez, pero la forma

besos. Me aseguró que y

ó que celebraríamos nuestra ceremonia de marcad

ía pensar en otra cosa

tido. Según me explicó, el novio no debía verlo

ecida porque siempre pe

onal, bajé de la plataforma frente al espejo. En

, recibí

to de boda? ¿Me veo lo bastante boni

buena am

la sonrisa se m

imonial de Selene y Kade, con el enorme sello de acero d

r q

e intentaba gastarme una broma, alg

iato a Kade, p

dicho que aquella noche sald

té el vestido de n

, cada detalle, la ternura de sus besos. Nunca habíamos hecho el amor porque yo temía q

anta fuerza que estuve a

llegué

uerta de madera del salón privad

la hija del beta y ¿aun así piensas celebrar en secreto

robablemente pertenec

que Liora es muy bonita, pero Selene puede asegurarle el puest

escapar

fa Hayes, hace una semana por fin se convirtió oficialmente en la Di

ancia impregnaban cad

ie. No le cuenten nada. Me dijo que solo haríamos el amor en nuestra noche

ravesaron el coraz

porque creía que yo era una ome

apó una r

cho el amor con Kade era que temía que, en m

una lob

a más poderosa de

e Kade había su

vió a perfor

orciéndose. Jamás imaginé que mi compañero pudiera

do desde que no era más que un hijo

abía consolidado su posición y había entrado por matrimonio en la fa

que yo ya no e

tratarme d

y sus amigos se burlaban de mí con

é la

un respingo. Kade se puso de pie de inme

e recorría, como si intentara averiguar cuánto había oído-

hice

ue había en el centro. Antes de que pudieran reaccionar, la aga

satisfecha cómo la sangre brotaba d

tó, incapaz de creer que

ora, dejo de reconocerte como mi compañero! -

a escuchar

hizo añicos contra el suelo, igual

as preguntas en voz baja de los demás clientes. La música, las luces, las risas..

abó f

que significaba

el rostro. La recibí con alivio. Cualquier sensación

sido más débil, me habría desplomado en

ro

ra d

n

venía de ninguna parte, cuando nada podía estar más lejos de la realidad. Había pensado revela

argo, nada de

olo quería alejarme de él, de Se

fuego en mi interior. Algo lo b

cturno. Era un lugar mucho más exclusivo, uno de esos sitios de lo

ía qué me impul

mente

ra más denso y la multitud, mucho más silenciosa. A ambos lados había re

erte del bar y me la

or no

otras

ces l

ombre al que reconocí al instante. Otro

n Ha

ocupaba el reservado como

desaparecido años atrás. Frío, despiadado, distante... Nadie se at

lí e

bar en la mano. Sus ojos oscuros no se apartaban de mí

n me dio

la cabeza y arqueó una ce

fue el

z la t

cansada de actu

as se encontra

dije lo primero que s

pregunté mientras me sentaba de

ron con brusquedad. Estaba convencida de

mi cintura con ambas manos. Su

persona. ¡Eres la co

abra «hermano», como si preten

. Es a ti a quien busco, alfa R

apartaban la mirada. Ninguno se atrevía a observarnos. Los d

sperando que me rech

lo

n silencio no ser demasiado torpe ni de

compañeros, pero él siempre se había negado a acostarse c

pararon, una sonrisa burlona

ermano no puede sat

agotada. Solté un suspiro y

res, buscaré a

o rodeó de pronto mi cintura y me atrajo

me levantó y se dirigió

masiad

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