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e vista
tique, contemplaba cómo me quedab
mo una segunda piel y realz
abía contado que estaba a punto de conve
Solo lo había visto una vez, pero la forma
besos. Me aseguró que y
ó que celebraríamos nuestra ceremonia de marcad
ía pensar en otra cosa
tido. Según me explicó, el novio no debía verlo
ecida porque siempre pe
onal, bajé de la plataforma frente al espejo. En
, recibí
to de boda? ¿Me veo lo bastante boni
buena am
la sonrisa se m
imonial de Selene y Kade, con el enorme sello de acero d
r q
e intentaba gastarme una broma, alg
iato a Kade, p
dicho que aquella noche sald
té el vestido de n
, cada detalle, la ternura de sus besos. Nunca habíamos hecho el amor porque yo temía q
anta fuerza que estuve a
llegué
uerta de madera del salón privad
la hija del beta y ¿aun así piensas celebrar en secreto
robablemente pertenec
que Liora es muy bonita, pero Selene puede asegurarle el puest
escapar
fa Hayes, hace una semana por fin se convirtió oficialmente en la Di
ancia impregnaban cad
ie. No le cuenten nada. Me dijo que solo haríamos el amor en nuestra noche
ravesaron el coraz
porque creía que yo era una ome
apó una r
cho el amor con Kade era que temía que, en m
una lob
a más poderosa de
e Kade había su
vió a perfor
orciéndose. Jamás imaginé que mi compañero pudiera
do desde que no era más que un hijo
abía consolidado su posición y había entrado por matrimonio en la fa
que yo ya no e
tratarme d
y sus amigos se burlaban de mí con
é la
un respingo. Kade se puso de pie de inme
e recorría, como si intentara averiguar cuánto había oído-
hice
ue había en el centro. Antes de que pudieran reaccionar, la aga
satisfecha cómo la sangre brotaba d
tó, incapaz de creer que
ora, dejo de reconocerte como mi compañero! -
a escuchar
hizo añicos contra el suelo, igual
as preguntas en voz baja de los demás clientes. La música, las luces, las risas..
abó f
que significaba
el rostro. La recibí con alivio. Cualquier sensación
sido más débil, me habría desplomado en
ro
ra d
n
venía de ninguna parte, cuando nada podía estar más lejos de la realidad. Había pensado revela
argo, nada de
olo quería alejarme de él, de Se
fuego en mi interior. Algo lo b
cturno. Era un lugar mucho más exclusivo, uno de esos sitios de lo
ía qué me impul
mente
ra más denso y la multitud, mucho más silenciosa. A ambos lados había re
erte del bar y me la
or no
otras
ces l
ombre al que reconocí al instante. Otro
n Ha
ocupaba el reservado como
desaparecido años atrás. Frío, despiadado, distante... Nadie se at
lí e
bar en la mano. Sus ojos oscuros no se apartaban de mí
n me dio
la cabeza y arqueó una ce
fue el
z la t
cansada de actu
as se encontra
dije lo primero que s
pregunté mientras me sentaba de
ron con brusquedad. Estaba convencida de
mi cintura con ambas manos. Su
persona. ¡Eres la co
abra «hermano», como si preten
. Es a ti a quien busco, alfa R
apartaban la mirada. Ninguno se atrevía a observarnos. Los d
sperando que me rech
lo
n silencio no ser demasiado torpe ni de
compañeros, pero él siempre se había negado a acostarse c
pararon, una sonrisa burlona
ermano no puede sat
agotada. Solté un suspiro y
res, buscaré a
o rodeó de pronto mi cintura y me atrajo
me levantó y se dirigió
masiad
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