img Una noche con el Alfa prohibido  /  Capítulo 7 siete | 3.41%
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Historia

Capítulo 7 siete

Palabras:1039    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:08

e vista

fono empezó a sonar antes incl

ejé que la llamada pa

menzaron a lloverme correos electrónicos. Al mediodía, mi bandeja d

abría atrevido a nombrar en mis sueños más d

No co

o nueve estaba mi rostro. Que

y cada uno de

e la familia Selene, el imperio del plati

terarse, probablemen

aba sola al pie de la gran e

ro un resfriado repentino lo había dejado pos

taviados con prendas de alta costura y diamantes. Incluso sus risas poseí

figuras de la alta sociedad. No había sido por casualid

irá esta noche -susurró una, aunque lo bastante alto com

. Nadie la ha visto jamás. ¿Quién sabe si existe siquiera? Qui

n pu

sorbo despacio mientras contenía la sonr

que hablaban estaba justo a su la

idea me

pasaban sobre mí, lo hacían con el mismo desinte

omo yo

para servirme otra copa, cuando

ningún

presión. Esa tensión instintiva que recorre el cuerpo

rón invisible

ne y

que parecía ensayada. O,

n pasos medidos. Su mirada recorrió el salón antes que

es se

m

impecable se quedó paralizada.

la dirección de su mirada. Frunció ligeramente el ceño, respondió en v

encia anterior había

uía sin enten

o conseguiría que vinie

n latido en apartar la mano de Kade

nversaciones se apagaron y la multitud se abr

dijo

dos obs

r más entretenido en un evento como

s de mí. Su voz atravesó el salón con nitidez-

tedi

alma y saqué la in

on serenidad-. Ten

ción de segundo. Después extendió la mano, con la palma hacia ar

ám

su mano

un lado y la guardé de nuevo en el bolso. Luego lo cerré con un

o en letras negritas. Cualquiera que supier

ella revelara mi id

hab

e creía

rovocación descarada. Yo

amaciones ahogadas

e de silencio atónito

onr

ligrosa que su ira. Más de

a imitación barata-. Impresionante, Liora. ¿De dónde sacaste una invitación falsif

no reaccionaría a ningu

ar que el ceño se me endureci

ú.

el

e pudiera terminar. Dio un paso al fren

sta

Ba

bra. En el mi

de otra

eron, aunque la de Kade qu

lumen, sino

miró a

olvieron.

pacio que la multitud había despejado.

accionar, una mano cáli

nta y deliberadamente, hasta detenerse en

ces h

i vuelve a molestar a mi compa

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