de vis
Eira despertó antes d
cama olía a detergente de hotel en vez de a cedro. La mejilla le palpitó al moverse,
a Seba
re
és, la
nto a la cama. Las había dejado allí antes de dormir porque el suelo estaba fr
mesita de noche. Su mejilla continuaba marca
aba tres correos
definitivo
s veces. Despué
te inocente: actualización de la autoridad operativa de la manada, a
ás allá del título. Las verdaderas condiciones de la separación comenzaban
ntía remor
de la mesa. Revisaba las cláusulas cuando temía una traición. Con rivales, miembros de l
se limitab
a el papel que soste
para cambiarse. El Alfa Sebastian salía
uvo en
te peinado. No había rastro del hombre que había perdido el control la noche ante
el rostro de ella y apa
ente para se
o para resul
a un animal asustado-. Lo de anoche fue culpa mía
ió ella-, pero tus manos parecí
instante después, la ocultó tras la cálida sonris
equi
a abrió. Dentro había un pañuelo de seda dorada, con
hombre que siempre aseguraba que los recursos de la manada eran limitados. Por lo vist
-. Para que sepas
terior se habría preguntado si aquel
de Serena habría llegado
dió-. Creo que hay otra
el Alfa Seba
Eira distinguió el c
a? ¿Cuán
a, como siempre. Decidió que ella no
ó la
a cena familiar mensual de l
nes
es
r". No "¿pod
nes
te cuatro años, Eira se había ocupado de todo: los menús, la distribución de los asientos, el vino, las alergias de los ancianos, el temperamento
s cuando estallaban las disputas familiares y procurado que todos se march
enía intención de
nía un mot
torización financiera. El Alfa Sebastian estaría relajado después de la cena. Su familia estaría pre
vantó l
aré
astian pare
a punto de
regresado solo porque ella l
. La casa principal resplandecía bajo las luces del porche. A través de las ventanas abier
e. Siempre corriendo de un lado a otro c
ida de Isabe
entos de oficina que grapa
puerta princ
principal del sofá, como una reina sin reino. Isabella descansaba con el t
bolso-. Por favor, continúen. Odiaría interrumpi
ió durante un
la primera
a cena. Te están es
o tienen
Sabes que las cenas de los vi
stumbre. He deci
mo si un mueble aca
has
ono y abrió una ap
omiendo camarones escalfados y brócoli al ajo, con poca
tó la vista d
s vuelt
engo h
es cocinar, ¿para qué sirves? Mi hermano te concedió el título
an enviado a Eira a la cocina con una sonr
olo sintió una
ieres cenar, prepara algo tú misma. No
tal brusquedad que el collar
uñas en la piel-. Sin familia, sin loba, sin poder. Que mi hijo se casar
s ojos hacia
habían dejado hematomas en ese mismo lugar. Ahor
de encajar en
r de la muñeca de Margar
xtendió por su cara. Había espera
siste
s, demostraré delante de todos que no
atrev
U
es m
D
ue Eira llegara a tres. Retrocedió tambaleándo
a abrió
siquiera él parecía saber cómo enfrentarse a un
principa
por el
a Sebastian so
se vo
taba
ba oficialmente. Unos rizos castaños enmarcaban su rostro delicado. El maquillaje era sutil; la sonrisa, to
licadeza la manga de su abrigo mi
amino -explicó-. Serena Winthrop
a ín
deslizó por la habitación y se enroscó alred
ella con la expresión serena que u
awford.
que descansaba en l
tió hacia d
ena
rostro de Eira. Su sonrisa se acentu
res necesita
throp tení
ijo, tendiéndole la mano-. Sebast
os de Serena eran frescos y delicados. Su presión aumentó apenas lo suf
arte -respondió ella-.
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